Reflexion del evangelio de hoy : Catástrofes frecuentes: cómo ser vírgenes prudentes a la hora de recibir al Señor

El Señor Jesús dijo: “Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:6-8).

Reflexion del evangelio de hoy : Catástrofes frecuentes: cómo ser vírgenes prudentes a la hora de recibir al Señor

El Señor Jesús dijo: “Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:6-8). Un creciente número de catástrofes está teniendo lugar actualmente en todo el mundo: el coronavirus en Wuhan, las langostas en África, los incendios forestales en Australia y otros desastres han eclosionado uno tras otro. También han aparecido las cuatro lunas de sangre. Las profecías de la venida del Señor se han cumplido en lo fundamental; el Señor ya tiene que haber regresado. A muchos creyentes en el Señor les preocupa la siguiente cuestión: ¿Cómo podemos convertirnos en vírgenes prudentes a la hora de recibir el regreso del Señor? El Señor Jesús dijo una vez: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes. Porque las insensatas, al tomar sus lámparas, no tomaron aceite consigo, pero las prudentes tomaron aceite en frascos junto con sus lámparas” (Mateo 25:1-4). Vemos en las Escrituras que las vírgenes prudentes prepararon aceite para sus lámparas y esperaron con veneración la venida del Señor. Al final pudieron recibirlo y asistir al banquete del reino de los cielos. Por eso muchos hermanos y hermanas creen que, siempre que lean sistemáticamente las escrituras, asistan a reuniones, asuman de manera diligente el trabajo para el Señor y aguarden con veneración, habrán preparado el aceite, serán vírgenes prudentes y el Señor los ascenderá al reino de los cielos cuando venga. Sin embargo, esta ha sido nuestra práctica durante muchos años y ahora han llegado todo tipo de catástrofes, pero aún tenemos que recibir al Señor. Esto no nos deja más opción que reflexionar para preguntarnos: ¿Trabajar para el Señor de manera tan diligente significa ser una auténtica virgen prudente? ¿Podremos recibir al Señor y ser ascendidos antes de la tribulación?

Leyendo las Escrituras, orando y trabajando de manera diligente para el Señor, ¿nos convertimos en vírgenes prudentes?

Recordemos a los escribas, los sumos sacerdotes y los fariseos. Todos ellos eran muy eruditos de las Escrituras y sus familias habían servido a Dios durante generaciones. Obedecían estrictamente la ley, cumplían los mandamientos, trabajaban de manera diligente e incluso viajaban por todo el mundo para difundir el evangelio de Dios. Puede decirse que trabajaron mucho, soportaron no pocos sufrimientos y aguardaron con veneración la llegada del Mesías. Según nuestras nociones y fantasías, ellos deberían haber sido las vírgenes prudentes que prepararan el aceite; deberían haber sido más aptos que nadie para recibir al Señor y obtener Su salvación y Su gracia. Sin embargo, ¿cuál fue la realidad? Cuando el Señor Jesús se hizo carne para venir a realizar Su obra, estas personas no solo no lo reconocieron, sino que hasta creyeron, en función de sus nociones y fantasías, que “quien no se llame ‘Mesías’ no es Dios”. Oían de forma nítida que las palabras del Señor tenían autoridad y poder, pero, basándose en sus nociones y fantasías, condenaban la obra y las palabras del Señor Jesús porque se desviaban de las Escrituras. Con esta justificación negaban que el Señor fuera Dios mismo y también se valían de esto para juzgar al Señor Jesús y blasfemar contra Él. No tenían ni un ápice de veneración hacia Dios en su corazón; no entendieron ni buscaron ni investigaron esto. Incluso colaboraron con el Gobierno romano para crucificar al Señor Jesús y acabaron castigados por Dios. Así pues, ¿puede afirmarse que los fariseos fueron vírgenes prudentes? Solo se preocupaban de afanarse por trabajar y de respetar las leyes del Antiguo Testamento, pero no tenían el menor conocimiento de Dios; eran incapaces de oír la voz de Dios. Se les podría denominar las vírgenes más insensatas. Entonces, ¿qué es realmente una virgen prudente? Sigue leyendo para saber más.

¿Qué es una virgen prudente?

El Señor Jesús dijo una vez: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). “Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo.’” (Mateo 25:6). En las Escrituras vemos que las vírgenes prudentes son capaces de recibir al novio, principalmente, porque dan gran importancia a escuchar la voz de Dios. Cuando oyen clamar que viene el novio, las vírgenes prudentes toman la iniciativa de salir a recibirlo, buscan e investigan. Al final oyen la voz de Dios en las palabras de Dios, por lo que reciben al Señor. Es igual que cuando la mujer samaritana, como consta en las Escrituras, oyó decir al Señor Jesús: “Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad” (Juan 4:18). Se dio cuenta entonces de que solo Dios podía conocer y hablar de lo que había en su corazón. Atónita, gritó a quienes estaban allí: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será este el Cristo?” (Juan 4:29). Reconoció a partir de Sus palabras que el Señor Jesús era el Mesías cuya venida habían profetizado. Luego está Pedro, que mientras estuvo con el Señor comprobó que las palabras y la obra del Señor Jesús no eran cosas que un hombre normal pudiera decir y hacer. A partir de las palabras y la obra del Señor, reconoció que el Señor Jesús era Cristo, el Hijo de Dios. También Natanael, Juan, Andrés y otros oyeron la voz de Dios en las palabras del Señor Jesús. Comprendieron a ciencia cierta que el Señor Jesús era el propio Dios y lo abandonaron todo para seguirlo. Estas son las únicas vírgenes prudentes.

Los hechos anteriores evidencian que no todos aquellos que leen las Escrituras, asisten a reuniones, asumen de manera diligente el trabajo para el Señor y aguardan con veneración son vírgenes prudentes. Ante todo, las vírgenes prudentes son quienes escuchan la voz de Dios y, cuando oyen a otros difundir el evangelio de Dios, son capaces de deponer sus nociones y fantasías e investigar la obra de Dios con un humilde corazón de búsqueda. Al final obtienen esclarecimiento de Dios, reconocen Su voz y reciben al Señor. Todos aquellos que no están atentos a escuchar la voz de Dios, que no buscan ni siquiera tras oír la verdad manifestada, que carecen de discernimiento, que solo se aferran con obstinación a las palabras textuales de las Escrituras y creen que trabajando, entregándose y haciendo ofrendas podrán recibir la aparición de Dios son vírgenes insensatas que acabarán perdiendo la salvación y la gracia de Dios.

Para evitar convertirnos en vírgenes insensatas, abandonadas y descartadas por Dios en medio de las catástrofes, en este momento crucial en que hemos de recibir la venida del Señor debemos convertirnos en vírgenes prudentes y centrarnos en procurar oír la voz de Dios. Está escrito en el Libro del Apocalipsis: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7). “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Estas profecías demuestran que, cuando el Señor regrese en el fin de los tiempos, va a declarar palabras. Entonces, ¿cómo podemos discernir la voz de Dios? Hablemos a continuación de algunos principios más.

1) Las declaraciones de Dios poseen autoridad y poder y son expresión del carácter de Dios

Como todos sabemos, en el principio Dios creó el mundo con declaraciones. Las declaraciones de Dios poseen autoridad y poder; en cuanto Dios hace una declaración, esta se lleva a cabo en la realidad. Tal como dijo Dios en el Libro del Génesis: “Sea la luz. Y hubo luz” (Génesis 1:3). “Júntense en un lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que aparezca lo seco. Y fue así” (Génesis 1:9). Dijo Jehová a Moisés: “Dirígete a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: seréis santos, porque Yo, Jehová, vuestro Dios, soy santo” (Levítico 19:2).* También están las palabras con las que el Señor Jesús dejó en evidencia a los fariseos: “Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13).

Una vez que hemos oído las palabras de Dios, nos damos cuenta de que ningún ser humano normal podría decirlas. Las palabras de Dios pueden ordenar todas las cosas; estas son elaboradas y perfeccionadas por aquellas. Quienes se oponen y desobedecen a Dios también pueden ser condenados por Sus palabras. Nos asombra oírlas y podemos percibir que el carácter de Dios no tolera ofensa de ningún ser humano, que las palabras de Dios representan íntegramente Su estatus y autoridad y que en los últimos días debemos reconocer si lo que oímos es o no la voz del Señor que ha regresado. Así es como podemos recibir discernimiento.

2) Las palabras de Dios revelan misterios y dejan al descubierto la corrupción y los secretos de la humanidad

Como todos sabemos, el Señor Jesús encarnado reveló muchos misterios durante el tiempo en que vino a obrar. Por ejemplo, “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17) y “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). Precisamente porque el Señor reveló los misterios en torno a la entrada en el reino de los cielos sabemos que únicamente pueden entrar en él aquellos que se arrepienten verdaderamente y se convierten en hacedores de la voluntad del Padre celestial. Esto es algo que nunca hubiéramos sabido si el Señor Jesús no nos hubiera revelado este misterio.

Dios es, además, un Dios escrutador de las profundidades del corazón de las personas. Dios nos conoce exhaustivamente; solo Dios puede revelar nuestra corrupción y lo que mora en nuestro corazón. Por ejemplo, el Señor Jesús habló de cuando Natanael estaba debajo de la higuera y pudo reconocerlo a Él como el Mesías cuya venida habían profetizado. Asimismo, Mateo, el recaudador de impuestos, reconoció que el Señor Jesús era Dios porque Jesús hablaba del contenido de sus oraciones. Aquí podemos apreciar que las palabras de Dios no solo revelan misterios, sino que también dejan al descubierto la corrupción y los secretos de la humanidad; esta es otra manera de discernir si algo es la voz de Dios.

3) Las declaraciones de Dios pueden proveer sustento de vida y una senda a las personas

El Señor Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). El propio Dios es la verdad; Dios puede expresar la verdad para sustentar a la humanidad, en función de sus necesidades, en cualquier momento y lugar. En la Era de la Ley, la humanidad no sabía cómo vivir ni cómo adorar a Dios, por lo que Dios promulgó la ley por medio de Moisés para guiar a la gente en la vida. Tal como manifiestan los diez mandamientos: “Yo soy Jehová, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud. No tendrás otros dioses delante de Mí” (Deuteronomio 5:6-7).* “No matarás. No cometerás adulterio. […] No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo […]” (Deuteronomio 5:17-21). Tras oír las palabras de Dios, la gente de la época sabía cómo debía vivir y adorar a Dios. Después, cuando el Señor Jesús vino a obrar y difundir el evangelio del reino de los cielos, comenzó a enseñar a las personas que debían confesar sus pecados y arrepentirse, ser tolerantes y pacientes, amar al prójimo como a sí mismas, ser la sal y la luz de la tierra, etc. De igual modo, cuando Pedro preguntó al Señor Jesús “Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” (Mateo 18:21), Jesús le dijo directamente: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mateo 18:22). Al oír estas palabras del Señor, Pedro entendió que el perdón es algo que hemos de acatar; no está condicionado ni limitado a un número de veces. Entonces tuvo Pedro una senda de práctica.

Así pues, si alguien nos da ahora la buena nueva de que el Señor ha regresado y testimonio de que el Espíritu Santo está hablando a las iglesias, podemos escuchar y valorar si es posible que este camino nos provea sustento para nuestras necesidades actuales. En este momento todos vivimos en un estado de pecado y confesión del que no podemos salir. Si las palabras que nos dicen tienen la capacidad de señalarnos una senda para que nos liberemos del pecado y alcancemos la pureza, esto significa que el Señor Jesús ha regresado. Podemos discernir la voz de Dios basándonos en este único principio.

¿Te provee esta enseñanza una senda para que te conviertas en una virgen prudente y recibas al Señor? Espero que la compartas con otras personas si te ha sido útil. Mi deseo es que todos nos convirtamos en vírgenes prudentes que, de todo corazón, busquen y escuchen atentamente la voz del Señor. ¡Que pronto recibamos Su regreso y asistamos al banquete con Él!

Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

¿Cómo se puede ser arrebatado antes del desastre?

El Señor Jesús dijo: “Aún tengo otras muchas cosas que deciros; mas por ahora no podéis comprenderlas. Cuando venga el Espíritu de verdad, él os enseñará todas las verdades necesarias para la salvación […]” (Juan 16:12- 13).

Reflexion del evangelio de hoy | ¿Cómo se puede ser arrebatado antes del desastre?

Todos sabemos que ahora es el último período de los últimos días. Los desastres como los terremotos, las hambrunas, las plagas y el clima extremo suceden en todas partes y se vuelven cada vez más severos. La llegada de estos diversos desastres es una señal de que el Señor ha regresado. Creemos que cada uno de nosotros que creemos en el Señor espera ser arrebatado antes del desastre. ¿Cómo podemos ser arrebatados antes del desastre?

El Señor Jesús dijo: “Aún tengo otras muchas cosas que deciros; mas por ahora no podéis comprenderlas. Cuando venga el Espíritu de verdad, él os enseñará todas las verdades necesarias para la salvación […]” (Juan 16:12- 13). Los capítulos 2 a 3 de Apocalipsis también han profetizado muchas veces: “Quien tiene oído, escuche lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Y además, en Apocalipsis 3:19 se dice: “He aquí que estoy a la puerta de tu corazón, y llamo; si alguno escuchare mi voz y me abriere la puerta, entraré a él, y con él cenaré, y él conmigo”.

De la Palabra del Señor, entendemos que cuando el Señor venga en los últimos días, expresará Sus palabras de nuevo para guiarnos a entrar en toda la verdad y las usará para llamar a la puerta de nuestro corazón. Debemos ser vírgenes prudentes y buscar e investigar con humildad y prestar atención a escuchar si Sus palabras son la voz de Dios y si tienen autoridad y poder cuando escuchemos a alguien dando testimonio de que el Señor ha regresado para expresar palabras, siendo así, podremos encontrarnos con el Señor y ser arrebatados antes del desastre. En otras palabras, si una persona puede ser arrebatada ante Dios depende de si puede escuchar Su voz, si puede buscar con humildad las palabras del Espíritu Santo a las iglesias y seguir los pasos de Dios. Esta es la clave para ser arrebatado ante el trono de Dios. Al igual que Pedro, Juan y otros que aceptaron la salvación del Señor por tener un corazón humilde para buscar, se enfocaron en escuchar los sermones del Señor Jesús y acabaron reconociendo la voz del Señor a partir de Sus palabras y obra y siguiendo las huellas del Cordero.

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¿Cómo ser un vencedor segun la biblia? ¿A qué se refieren los 144,000 vencedores?

Leamos algunos versos: «Miré, y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el Monte Sion, y con El ciento cuarenta y cuatro mil…» (Apocalipsis 14:1). «Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero» (Apocalipsis 7:14).

Reflexion del evangelio de hoy | ¿Cómo ser un vencedor segun la biblia? ¿A qué se refieren los 144,000 vencedores?

Todos y cada uno de los creyentes en el Señor quiere ser una persona según el corazón del Señor, quiere ser un vencedor y uno de los 144,000 hijos varones victoriosos. Hablando de los vencedores, algunos hermanos y hermanas dirían: mientras guardemos el nombre del Señor, trabajemos para Él y testifiquemos por Él en toda clase de persecuciones y tribulaciones, seremos vencedores y seremos llevados al reino de los cielos cuando el Señor regrese. ¿Estos puntos de vista son correctas? ¿A qué se refieren realmente los 144,000 niños varones victoriosos, a saber, los 144,000 vencedores?

Leamos algunos versos: «Miré, y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el Monte Sion, y con El ciento cuarenta y cuatro mil…» (Apocalipsis 14:1). «Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero» (Apocalipsis 7:14). «pues el Cordero en medio del trono los pastoreará y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos» (Apocalipsis 7:17). «Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo» (Apocalipsis 3:12). De estas profecías, vemos que los 144,000 vencedores son aquellos que salen de la gran tribulación. Han recibido el pastoreo del cordero delante del trono y han ganado la realidad de la verdad; han lavado sus «túnicas», han sido purificados por Dios, han vivido en la nueva ciudad santa de Dios y han disfrutado de la gracia especial de Dios. Lo que quiere decir que los vencedores no se refieren a aquellos que pueden sufrir y sacrificarse por el Señor, y que se aferran al nombre del Señor y no se retiran en persecuciones y tribulaciones. Solo si ganamos el nuevo nombre de Dios, la palabra y la verdad de la vida de Dios, desechamos nuestros pecados, y nos purificamos y transformamos, podemos tener la esperanza de convertirnos en uno de los 144,000 hijos varones victoriosos.

Por lo tanto, se puede ver que nuestros pensamientos previos sobre los vencedores son infundados. Es porque a pesar de que hemos hecho algunos sacrificios y hemos tenido buenas acciones externamente durante los muchos años de nuestra creencia en el Señor, a menudo pensamos en nuestro corazón si tales sacrificios pueden ser recompensados ​​con la bendición de entrar en el reino de los cielos, entonces que podemos recibir cien veces más en el presente, en la vida eterna y en la vida venidera. Aunque hemos tenido algunas buenas acciones externamente, cada uno de los creyentes en el Señor no ha sido purificado, todavía vive en estado de cometer pecados durante el día y confesarlos por la noche. Hemos creído en el Señor por muchos años, pero no tenemos un verdadero conocimiento del Señor. Todavía somos arrogantes y vanidosos, y menospreciamos a los hermanos y hermanas. Creemos en el Señor Jesús externamente, sin embargo, no tenemos Su lugar en nuestro corazón, sino que sólo adoramos a los famosos, que presentan una gran imagen y que pueden hablar jactanciosamente; adoramos al hombre, admiramos al hombre y veneramos al hombre sin ninguna reverencia hacia Dios. Externamente, seguimos diciendo que caminaremos en el camino del Señor, pero no tenemos tolerancia y paciencia para hermanos y hermanas. Para ganar fama y posición, incluso planeamos contra ellos, levantamos celos y conflictos entre ellos, y así sucesivamente. Como todos nuestros pensamientos son malvados todo el día, ¿cómo podemos ser vencedores? Entonces, nuestros puntos de vista resultan ser incorrectos.

En realidad, los verdaderos vencedores se refieren a aquellos que se separan completamente del pecado y se limpian, que son compatibles con Dios y pueden someterse a Él hasta la muerte. A los ojos de Dios, ellos son perfectos. Tal como lo registra la Biblia, Job venció la tentación de Satanás y fue testigo de Dios. Caminó por el camino de Dios, temiendo a Dios y evitando el mal; él tenía un verdadero conocimiento de Dios y de la vida vencedora. No importa cómo trabajó Dios, Job pudo obedecerlo completamente y ser fiel a Dios; sin importar cómo Satanás lo afligió, no tuvo quejas ni perdió su verdadera fe en Dios, sino que pudo soportar el testimonio de Dios. Otro ejemplo, Pedro amó a Dios con todo su corazón, lo obedeció hasta la muerte y fue crucificado boca abajo por Dios, dando un hermoso y verdadero testimonio de Dios. Como podemos ver, son los buenos soldados de Cristo y los que han triunfado sobre Satanás.

Los 144,000 hijos varones victoriosos profetizados en Apocalipsis, son un grupo de personas que Dios perfeccionó antes de los desastres. Este grupo de personas son las guiadas por Dios mismo. Tal como dice la Biblia, «El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor le daré del maná escondido y le daré una piedrecita blanca, y grabado en la piedrecita un nombre nuevo, el cual nadie conoce sino aquel que lo recibe» (Apocalipsis 2:17). Jehová Dios dijo: «Y aun sobre los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en esos días» (Joel 2:29). Se puede ver a partir de estos versículos que, en los últimos días, el Espíritu Santo mismo hablará y suministrará la verdad al hombre. Al escuchar la voz de Dios, las vírgenes prudentes recibirán al Señor y se deleitarán con Él, obteniendo así el maná escondido y un nuevo nombre dado por el Señor. Dios mismo los pastoreará y los regará, de modo que obtendrán la verdad y la vida del Cordero, y su espíritu será tan limpio como las túnicas lavadas. Con la verdad como realidad de su vida, pueden vencer toda clase de tentaciones de Satanás y dar testimonio de triunfo para Dios. En lugar de vivir por los milagros, viven según las palabras del Cordero, y tienen una verdadera comprensión de Dios y una fe real en Dios. Es por eso que se dice que son un grupo de personas que salen de la gran tribulación y los primeros frutos que Dios completa. Este grupo de personas son los vencedores de los que Dios habla, y las personas que entrarán en el reino de Dios para lograr la vida eterna.

¿Quiere saber quiénes son los vencedores de los 144,000 mencionados en el Apocalipsis? Haga en el siguiente contacto para contactarnos y hablar con nosotros.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Encuentre la manera correcta de recibir al Señor a partir de las lecciones del fracaso de los fariseos

Dios Todopoderoso dice: “Dondequiera que Dios aparece, allí se expresa la verdad y estará la voz de Dios. Sólo los que pueden aceptar la verdad podrán escuchar la voz de Dios y sólo tales personas están calificadas para presenciar la aparición de Dios”.

Ahora que los desastres ocurren con frecuencia en todo el mundo, y los que verdaderamente creen en el Señor están esperando ansiosamente que Él venga a llevarnos al reino de los cielos. Entonces, ¿cómo podemos recibir al Señor? Algunos dicen: “Cuando vuelva el Señor, descenderá sobre una nube, y tras verlo, naturalmente podremos recibirlo”. ¿Es realmente tan simple dar la bienvenida al Señor? Mirando hacia la época en que el Señor Jesús vino a obrar, los principales sacerdotes judíos, los escribas y los fariseos lo vieron, no obstante, no solo no le dieron la bienvenida, sino que también condenaron y rechazaron a Él, y finalmente lo clavaron en la cruz. También deseaban dar la bienvenida al Mesías, pero ¿por qué podían rechazar al Señor? Fue porque la forma en que recibieron al Señor fue incorrecta. Juzgaron si el Mesías había venido en función de la apariencia del Señor Jesús y de sus propias nociones e imaginaciones. Como resultado, no solo no acogieron al Señor con éxito, sino que también se convirtieron en personas que se resistieron y condenaron a Él. Pero Pedro, Juan, la mujer samaritana y otros, no recibieron al Señor según Su apariencia exterior, sino que escucharon Sus palabras. De Sus palabras, reconocieron que Él era el Mesías venidero, y acabaron siguiendo a Él. De esto vemos que la forma correcta de dar la bienvenida al Señor no es ver con ojos, sino enfocarse en escuchar las palabras del Señor retornado.

Tal como dijo el Señor Jesús: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). El Apocalipsis profetiza: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Dios Todopoderoso dice: “Dondequiera que Dios aparece, allí se expresa la verdad y estará la voz de Dios. Sólo los que pueden aceptar la verdad podrán escuchar la voz de Dios y sólo tales personas están calificadas para presenciar la aparición de Dios”.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Recomendación: Reflexion del evangelio de hoy

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