¿Qué es la salvación?

la Biblia se dice: “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).

La llegada de desastres nos advierte que los últimos días han llegado, ahora es el momento en que Dios quería concluir esta era y establecer el desenlace del hombre. Sin embargo, en este momento crítico, algunas personas no reflexionan que si Dios aprueba o no lo que hacen y dicen, porque piensan que sus pecados han sido perdonados y fueron salvos por la gracia, y que podrán directamente ser arrebatados al reino de los cielos cuando el Señor Jesús regrese. Pero, ¿tales opiniones se ajustan a los requisitos de Dios y los hechos de Su obra? En la Biblia se dice: “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). Solo aquellos que tienen pecados purificados son capaces de entrar en el reino de Dios, y ahora aún podemos pecar con frecuencia, sin alcanzar la purificación. Puesto que la salvación por la gracia no significa que los pecados son purificados, entonces ¿cuál es el verdadero significado de ser salvado?

Leamos primero un párrafo de las palabras de Dios Todopoderoso: “En ese momento, la obra de Jesús era la redención de toda la humanidad. Los pecados de todos los que creían en Él eran perdonados; mientras creyeras en Él, Él te redimiría; si creías en Él, dejabas de ser un pecador y eras liberado de tus pecados. Esto es lo que significaba ser salvo y ser justificado por fe. Sin embargo, seguía habiendo en quienes creían algo rebelde y opuesto a Dios, y que había que seguir quitando lentamente. La salvación no significaba que el hombre hubiera sido ganado por completo por Jesús, sino que ya no pertenecía al pecado, que sus pecados habían sido perdonados: si creías, ya no pertenecías al pecado”.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

De las palabras de Dios, se ve que en el fin de la Era de la Ley, las personas pecaban con frecuencia, así que perdieron la ofrenda del pecado, y estaban en el peligro de ser castigada y ejecutada por las leyes. Por lo que el Señor Jesús llevó a cabo la obra de la redención, y estaba a actuar como ofrenda por el pecado, a ser clavado en la cruz para redimir al hombre del pecado. Desde entonces, la humanidad no pertenecía al pecado ni fue atada por las leyes, sino que pudo directamente orar a Dios para pedirle que perdonara sus pecados. Esto es la redención, pero lo cual no significa que el hombre ya no tenga pecado. El carácter corrupto humano está profundamente arraigado, todavía no se ha resuelto, por ejemplo, arrogante y altivo, egoísta y despreciable, deshonesto y astuto, etc., aún puede vivir con el carácter corrupto cuando cosas insatisfechas le lleguen, por lo que la humanidad todavía no ha sido purificada.

Para saber más informaciones, vea: Película cristiana «Bienaventurados los pobres en Espíritu»

Recomendación: ¿Qué significa la salvación?

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Conoce la nueva obra de Dios y sigue Sus huellas

Ahora bien, vosotros debéis buscar convertiros en el pueblo de Dios y así comenzaréis toda la entrada en el camino correcto. Ser el pueblo de Dios quiere decir entrar en la Era del Reino.

Ahora bien, vosotros debéis buscar convertiros en el pueblo de Dios y así comenzaréis toda la entrada en el camino correcto. Ser el pueblo de Dios quiere decir entrar en la Era del Reino. En la actualidad comenzaréis a entrar de manera oficial en el entrenamiento del reino y vuestras vidas futuras dejarán de ser tan descuidadas y holgazanas como lo eran antes; viviendo de esta manera es imposible alcanzar los estándares que Dios exige. Si no sientes ninguna urgencia entonces esto muestra que no tienes ningún deseo por mejorar, que tu búsqueda es poco clara y confusa y que no puedes cumplir con la voluntad de Dios. Entrar al entrenamiento del reino quiere decir comenzar la vida del pueblo de Dios, ¿estás dispuesto a aceptar tal entrenamiento? ¿Estás dispuesto a sentir una sensación de urgencia? ¿Estás dispuesto a vivir bajo la disciplina de Dios? ¿Estás dispuesto a vivir bajo el castigo de Dios? Cuando las palabras de Dios vengan a ti y te prueben, ¿cómo actuarás? ¿Y qué vas a hacer cuando te enfrentes con toda clase de hechos? En el pasado, tu enfoque no era en la vida; hoy, debes entrar en la realidad de vida y buscar los cambios en tu carácter de vida. Esto es lo que debe lograr el pueblo del reino. Todos los que son del pueblo de Dios deben tener vida, deben aceptar el entrenamiento del reino y deben buscar los cambios en su carácter de vida. Esto es lo que Dios exige del pueblo del reino.

Las exigencias que Dios le hace al pueblo del reino son las siguientes:

1. Deben aceptar las comisiones de Dios. Es decir, deben aceptar todas las palabras que se hablan en la obra de Dios de los últimos días.

2. Deben entrar en el entrenamiento del reino.

3. Deben buscar que Dios haya tocado sus corazones. Cuando tu corazón se haya vuelto por completo a Dios, y tengas una vida espiritual normal, vivirás en el reino de la libertad, lo que quiere decir que vivirás bajo el cuidado y la protección del amor de Dios. Sólo cuando vivas bajo el cuidado y la protección de Dios vas a pertenecerle a Dios.

4. Deben ser ganados por Dios.

5. Se deben convertir en una manifestación de la gloria de Dios en la tierra.

Estos cinco puntos son Mis comisiones para vosotros. Mis palabras las hablo al pueblo de Dios, y si no estás dispuesto a aceptar estas comisiones, Yo no te voy a obligar, pero si verdaderamente las aceptas, entonces serás capaz de hacer la voluntad de Dios. En la actualidad, comenzáis a aceptar las comisiones de Dios, buscar convertiros en uno del pueblo del reino y alcanzar los estándares que se exigen para ser el pueblo del reino. Este es el primer paso para la entrada. Si quieres hacer por completo la voluntad de Dios, entonces debes aceptar estas cinco comisiones y, si las puedes lograr, serás conforme al corazón de Dios y con toda seguridad Dios te usará grandemente. Lo que es crucial hoy es entrar al entrenamiento del reino. La entrada al entrenamiento del reino supone la vida espiritual. Antes, no se hablaba de la vida espiritual pero ahora, a medida que comienzas la entrada al entrenamiento del reino, oficialmente entras a la vida espiritual.

¿Qué clase de vida es la vida espiritual? La vida espiritual es una en la que tu corazón se ha vuelto por completo a Dios y puede ser consciente del amor de Dios. Es una en la que vives en las palabras de Dios y nada más ocupa tu corazón y puedes comprender la voluntad de Dios hoy y el día de hoy la luz del Espíritu Santo te guía con el fin de que cumplas con tu deber. Tal vida entre el hombre y Dios es la vida espiritual. Si no puedes seguir la luz de la actualidad, entonces se ha abierto un distanciamiento en tu relación con Dios, incluso se pudo haber roto, y no tienes una vida espiritual normal. Una relación normal con Dios se construye sobre el fundamento de aceptar las palabras actuales de Dios. ¿Tienes una vida espiritual normal? ¿Tienes una relación normal con Dios? ¿Eres alguien que sigue la obra del Espíritu Santo? Si puedes seguir la luz del Espíritu Santo hoy, puedes comprender la voluntad de Dios que está dentro de Sus palabras y puedes entrar en estas palabras, entonces eres alguien que sigue la corriente del Espíritu Santo. Si no sigues la corriente del Espíritu Santo entonces, sin duda, eres alguien que no busca la verdad. El Espíritu Santo no tiene oportunidad de obrar en aquellos que no tienen el deseo de ser mejores y, como resultado, tales personas nunca son capaces de hacer acopio de su fuerza y siempre son pasivas. En la actualidad, ¿sigues la corriente del Espíritu Santo? ¿Estás en la corriente del Espíritu Santo? ¿Has salido de un estado pasivo? Todos los que creen en las palabras de Dios, que toman la obra de Dios como el fundamento y siguen la luz del Espíritu Santo hoy, todos están en la corriente del Espíritu Santo. Si tú crees de manera inequívoca que las palabras de Dios son verdaderas y correctas, y si crees en las palabras de Dios sin importar lo que Él diga, entonces eres alguien que busca la entrada a la obra de Dios y de esta manera cumples la voluntad de Dios.

Para entrar en la corriente del Espíritu Santo, debes tener una relación normal con Dios y primero te debes deshacer de tu estado pasivo. Algunas personas siempre siguen a la mayoría y sus corazones se desvían muy lejos de Dios; tales personas no tienen ningún deseo de mejorar y los estándares que buscan son demasiado bajos. Sólo procurar amar a Dios y ser ganados por Él, es la voluntad de Dios. Hay personas que solo usan su conciencia para devolver el amor de Dios, pero esto no puede cumplir la voluntad de Dios; entre más altos sean los estándares que busques, más estarás en armonía con la voluntad de Dios. Como alguien que es normal y que busca el amor a Dios, la entrada al reino, para convertirse en uno del pueblo de Dios, es vuestro verdadero futuro y una vida que tiene el mayor valor y significado; nadie es más bendecido que vosotros. ¿Por qué digo esto? Porque los que no creen en Dios viven para la carne y viven para Satanás, pero hoy vivís para Dios y vivís para hacer la voluntad de Dios. Es por esto que digo que vuestras vidas son de gran importancia. Sólo este grupo de personas, que Dios ha seleccionado, puede vivir una vida de gran importancia: Nadie más en la tierra puede vivir una vida de tal valor y significado. Como Dios os ha seleccionado y os ha levantado y, además, por el amor que os tiene, habéis comprendido la verdadera vida y sabéis cómo vivir una vida que tenga el máximo valor. Esto no se debe a que vuestra búsqueda sea buena sino a la gracia de Dios; fue Dios el que abrió los ojos de vuestro espíritu y fue el Espíritu de Dios el que tocó vuestro corazón dándoos la buena fortuna de venir ante Él. Si el Espíritu de Dios no te hubiera iluminado, entonces no podrías ver lo que es asombroso de Dios ni tampoco te sería posible amar a Dios. Es exclusivamente porque el Espíritu de Dios ha tocado el corazón de las personas, que se ha vuelto a Dios por completo. A veces, cuando estás disfrutando las palabras de Dios, tu espíritu es tocado y sientes que no puedes dejar de amar a Dios, que hay una gran fuerza dentro de ti y que no hay nada que no puedas desechar. Si te sientes así, entonces el Espíritu de Dios te ha tocado y tu corazón se ha vuelto por completo a Dios y vas a orar a Dios y le vas a decir: “¡Oh Dios! Tú realmente nos has predestinado y escogido. Tu gloria me llena de orgullo y para mí es glorioso ser uno de Tu pueblo. Voy a erogar todo y dar todo para hacer Tu voluntad y te voy a dedicar todos mis años y toda una vida de esfuerzos”. Cuando oras de esta manera, en tu corazón habrá un amor que no tiene fin y una obediencia verdadera hacia Dios. ¿Alguna vez has tenido una experiencia como esta? Si el Espíritu de Dios toca a las personas con frecuencia, entonces están especialmente dispuestas a consagrarse a Dios en sus oraciones: “¡Oh Dios! Quiero contemplar Tu día de gloria y quiero vivir para Ti, nada es más valioso o importante que vivir para Ti y no tengo el más mínimo deseo de vivir para Satanás y la carne. Me levantaste cuando me capacitaste para vivir para Ti hoy”. Cuando hayas orado de esta manera, vas a sentir que no puedes dejar de darle tu corazón a Dios, que debes ganar a Dios y que odiarías morirte sin haber ganado a Dios mientras estás vivo. Después de haber orado tal oración, habrá dentro de ti una fuerza inagotable que no sabrás de dónde proviene; en tu corazón habrá un poder sin límite y tendrás el sentimiento de que Dios es tan maravilloso que es digno de que lo ames. Así será cuando Dios te haya tocado. Todos los que han tenido esa experiencia es porque Dios los ha tocado. Para aquellos a quienes Dios toca con frecuencia, en sus vidas ocurren los cambios, pueden tomar su resolución, están dispuestos a ganar por completo a Dios, el amor por Dios en sus corazones es más fuerte, sus corazones se han vuelto por completo a Dios, no tienen en cuenta a la familia, el mundo, las complicaciones o su futuro y están dispuestos a dedicarle a Dios una vida de esfuerzos. A todos aquellos a quienes el Espíritu de Dios ha tocado son los que están en busca de la verdad y que tienen la esperanza de que Dios los perfeccione.

¿Has vuelto tu corazón a Dios? ¿El Espíritu de Dios ha tocado tu corazón? Si nunca has tenido una experiencia semejante, y si nunca has orado de esa manera, entonces esto demuestra que Dios no tiene lugar en tu corazón. Todos los que el Espíritu de Dios guía, y que el Espíritu de Dios ha tocado, poseen la obra de Dios, lo que demuestra que las palabras de Dios y el amor de Dios han echado raíces dentro de ellos. Algunas personas dicen. “No soy tan devoto como tú en mis oraciones ni Dios me ha tocado tanto; a veces, cuando medito y oro, siento que Dios es maravilloso y Dios toca mi corazón”. Nada es más importante que el corazón del hombre. Cuando tu corazón se ha vuelto a Dios, todo tu ser se habrá vuelto a Dios y es en ese momento que el Espíritu de Dios habrá tocado tu corazón. La mayoría entre vosotros habéis tenido semejante experiencia, es sólo que las profundidades de vuestras experiencias no son las mismas. Algunas personas dicen: “No digo muchas palabras en la oración, sólo escucho la comunión de los demás y la fuerza se levanta dentro de mí”. Esto muestra que Dios te ha tocado por dentro. Las personas a las que Dios ha tocado por dentro se inspiran cuando escuchan la comunión de los demás; si el corazón de una persona para nada se conmueve cuando escucha palabras inspiradoras, entonces esto prueba que la obra del Espíritu Santo no está dentro de ella. Dentro de ella no hay un anhelo, lo que prueba que no tiene una resolución y, por lo tanto, no tiene la obra del Espíritu Santo. Si Dios ha tocado a la persona, tendrá una reacción cuando escuche las palabras de Dios; si Dios no la ha tocado, entonces no ha tenido contacto con las palabras de Dios, estas no tienen relación con ella ni pueden iluminarla. Los que han escuchado las palabras de Dios, y no tuvieron una reacción, son las personas que no han sido tocadas, son las personas que no tienen la obra del Espíritu Santo. Todos los que son capaces de aceptar la nueva luz son tocados y poseen la obra del Espíritu Santo.

Mídete:

1. ¿Estás en medio de la obra presente del Espíritu Santo?

2. ¿Tu corazón se ha vuelto a Dios? ¿Dios te ha tocado?

3. ¿Las palabras de Dios han echado raíces dentro de ti?

4. ¿Tu práctica se construye sobre el fundamento de las exigencias de Dios?

5. ¿Vives bajo la guía de la luz presente del Espíritu Santo?

6. ¿Gobiernan tu corazón nociones antiguas o lo gobiernan las palabras actuales de Dios?

Al escuchar estas palabras, ¿cuál es la reacción dentro de vosotros? Después de haber creído durante todos estos años, ¿tienes las palabras de Dios como tu vida? ¿Ha habido un cambio en tu carácter corrupto anterior? ¿Sabes, de acuerdo con las palabras actuales de Dios, qué es tener vida y qué es no tener vida? ¿Esto os queda claro a vosotros? De importancia primordial al seguir a Dios es que todo debe ser de acuerdo a las palabras actuales de Dios: Ya sea que estéis buscando la entrada a la vida o el cumplimiento de la voluntad de Dios, todo se debe centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si lo que comunicas y en lo que buscas entrar no se centran alrededor de las palabras actuales de Dios, entonces eres un extraño a las palabras de Dios y estás completamente carente de la obra del Espíritu Santo. Lo que Dios quiere son personas que sigan Sus pisadas. No importa qué asombroso y puro sea lo que hayas entendido antes, Dios no lo quiere y si no puedes hacer a un lado esas cosas, entonces en el futuro serán un obstáculo tremendo para tu entrada. Todos los que pueden seguir la luz presente del Espíritu Santo son benditos. Las personas de épocas pasadas también siguieron las pisadas de Dios, pero no pudieron continuar hasta hoy; esta es la bendición de las personas de los últimos días. Los que pueden seguir la obra presente del Espíritu Santo y que pueden seguir las pisadas de Dios, de tal manera que sigan a Dios dondequiera que Él los guíe, estas son las personas a las que Dios bendice. Los que no siguen la obra presente del Espíritu Santo, no han entrado en la obra de las palabras de Dios y, no importa cuánto trabajen o cuán grande sea su sufrimiento o cuánto corran, nada de esto quiere decir algo para Dios y Él no los elogiará. En la actualidad, todos los que siguen las palabras actuales de Dios están en la corriente del Espíritu Santo; los que son extraños a las palabras actuales de Dios están fuera de la corriente del Espíritu Santo y a tales personas Dios no las elogia. El servicio que está divorciado de las declaraciones actuales del Espíritu Santo es un servicio que es de la carne y de las nociones y es imposible que esté de acuerdo con la voluntad de Dios. Si las personas viven entre las nociones religiosas, entonces no pueden hacer nada que sea digno de la voluntad de Dios y aunque sirvan a Dios, sirven en medio de sus imaginaciones y de sus nociones y son totalmente incapaces de servir de acuerdo con la voluntad de Dios. Los que no pueden seguir la obra del Espíritu Santo no entienden la voluntad de Dios y los que no entienden la voluntad de Dios no pueden servir a Dios. Dios quiere un servicio que sea conforme a Su corazón; no quiere un servicio que sea de las nociones y de la carne. Si las personas no pueden seguir los pasos de la obra del Espíritu Santo, entonces viven en medio de nociones. El servicio de tales personas interrumpe y perturba, y tal servicio va en contra de Dios. Así, los que no son capaces de seguir las pisadas de Dios no pueden servir a Dios; los que no pueden seguir las pisadas de Dios con mucha seguridad se oponen a Dios y no son compatibles con Dios. “Seguir la obra del Espíritu Santo” quiere decir entender la voluntad de Dios hoy, poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, poder obedecer y seguir al Dios de hoy, y entrar de acuerdo con las nuevas declaraciones de Dios. Sólo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no sólo pueden recibir la alabanza de Dios y pueden ver a Dios, sino que también pueden conocer el carácter de Dios en Su última obra y, por Su última obra, pueden conocer las nociones del hombre y su desobediencia y la naturaleza y esencia del hombre; además, pueden poco a poco lograr cambios en su carácter durante su servicio. Sólo personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero. A los que la obra del Espíritu Santo elimina son personas que no son capaces de seguir la última obra de Dios y que se rebelan contra la última obra de Dios. Que esa gente abiertamente se oponga a Dios se debe a que Dios ha hecho una nueva obra y a que la imagen de Dios no es la misma a la que tiene en sus nociones, como resultado de esto abiertamente se opone a Dios y pronuncia una sentencia contra Él, lo que la lleva a que Dios la aborrezca y la rechace. Tener el conocimiento de la última obra de Dios no es una tarea fácil, pero si la gente decide obedecer la obra de Dios y puede buscar la obra de Dios, entonces tendrá la oportunidad de ver a Dios y tendrá la oportunidad de obtener la nueva guía del Espíritu Santo. Los que de manera intencional se oponen a la obra de Dios no pueden recibir la iluminación del Espíritu Santo o la guía de Dios. Por lo tanto, que la gente pueda o no recibir la última obra de Dios depende de la gracia de Dios, depende de su búsqueda y depende de sus intenciones.

Todos los que pueden obedecer las declaraciones actuales del Espíritu Santo son benditos. No importa cómo solían ser o cómo el Espíritu Santo solía obrar en ellos, los que han obtenido la última obra de Dios son los más bendecidos y los que no pueden seguir la última obra hoy son eliminados. Dios quiere a los que son capaces de aceptar la nueva luz y Él quiere a los que aceptan y conocen Su última obra. ¿Por qué se dice que debéis ser una virgen casta? Una virgen casta puede buscar la obra del Espíritu Santo y entender las cosas nuevas y, además, puede desechar las antiguas nociones y obedecer la obra de Dios hoy. Este grupo de personas que aceptan la nueva obra de la actualidad, Dios las predestinó antes de todos los siglos y son las más benditas de las personas. Vosotros oís la voz de Dios directamente y contempláis la aparición de Dios y así, en todo el cielo y la tierra y a lo largo de las eras, nadie ha sido más bendecido que vosotros, este grupo de personas. Todo esto gracias a la obra de Dios, gracias a la predestinación y elección de Dios y gracias a la gracia de Dios; si Dios no hablara y declarara Sus palabras, ¿vuestras condiciones podrían ser como son hoy? Así, que toda la gloria y la alabanza sean para Dios, porque todo esto se debe a que Dios os levanta. Con estas cosas en mente, ¿todavía puedes ser pasivo? ¿Todavía podría tu fuerza no ser capaz de levantarse?

Dios predestinó desde tiempos inmemoriales que pudieras aceptar el juicio, el castigo, los golpes y el refinamiento de las palabras de Dios y, además, que pudieras aceptar las comisiones de Dios y por eso no te debes afligir demasiado cuando seas castigado. Nadie os puede quitar la obra que se ha hecho en vosotros y las bendiciones que se os han otorgado y nadie os puede quitar todo lo que se os ha dado. La gente de la religión no admite comparación con vosotros. No poseéis una gran experiencia de la Biblia, ni estáis equipados con teoría religiosa, pero como Dios ha obrado dentro de vosotros, habéis ganado más que cualquiera a lo largo de las eras y, por lo tanto, esta es vuestra mayor bendición. Por esto, os debéis dedicar aún más a Dios y ser todavía más leal a Dios. Ya que Dios te levanta, debes reforzar tus esfuerzos y debes preparar tu estatura para aceptar las comisiones de Dios. Debes permanecer firme en el lugar que Dios te ha dado, buscar convertirte en uno del pueblo de Dios, aceptar el entrenamiento del reino, que Dios te gane y, en última instancia, volverte un testimonio glorioso de Dios. ¿Tienes estas resoluciones? Si posees tales resoluciones, entonces al final estás seguro de que Dios te va a ganar y te vas a convertir en un testimonio glorioso de Dios. Debes entender que la comisión principal es que Dios te gane y que te conviertas en un glorioso testimonio de Dios. Esta es la voluntad de Dios.

Las palabras actuales del Espíritu Santo son la dinámica de la obra del Espíritu Santo y, durante este periodo, la iluminación continua del hombre por parte del Espíritu Santo es la tendencia de la obra del Espíritu Santo. ¿Y cuál es la tendencia de la obra del Espíritu Santo hoy? Es el liderazgo del pueblo en la obra presente de Dios y en una vida espiritual normal. Hay varios pasos para entrar en una vida espiritual normal:

1. Primero, debes derramar tu corazón en las palabras de Dios. No debes buscar las palabras de Dios en el pasado y no las debes estudiar ni comparar con las palabras de hoy. En cambio, debes derramar por completo tu corazón en las palabras actuales de Dios. Si hay personas que todavía quieren leer las palabras de Dios, libros espirituales u otros relatos de la predicación del pasado, y que no siguen las palabras actuales del Espíritu Santo, entonces son las más necias de las personas; Dios aborrece a tales personas. Si estás dispuesto a aceptar la luz del Espíritu Santo hoy, entonces derrama por completo tu corazón a las declaraciones presentes de Dios. Esto es lo primero que debes lograr.

2. Debes orar sobre el fundamento de las palabras actuales que Dios habló, entrar en las palabras de Dios, tener comunión con Dios y tomar tus resoluciones delante de Dios, estableciendo qué estándares deseas para buscar alcanzarlas.

3. Debes buscar una entrada profunda en la verdad sobre el fundamento de la obra del Espíritu Santo en la actualidad. No te aferres a declaraciones y teorías obsoletas del pasado.

4. Debes buscar que el Espíritu Santo te toque y entrar en las palabras de Dios.

5. Debes buscar entrar en el camino que el Espíritu Santo camina en la actualidad.

¿Y cómo buscas que el Espíritu Santo te toque? La cosa crucial es vivir en las palabras actuales de Dios y orar sobre el fundamento de las exigencias de Dios. Después de haber orado de esta manera, es seguro que el Espíritu Santo te tocará. Si no buscas en base al fundamento de las palabras actuales que Dios habla, entonces esto es infructuoso. Debes orar y decir: “¡Oh Dios! Estoy en Tu contra y te debo tanto; soy tan desobediente y nunca puedo satisfacerte. Oh Dios, quiero que me salves, quiero servirte hasta el final, quiero morir por Ti. Tú me juzgas y me castigas y no tengo quejas; estoy en Tu contra y merezco morir para que todas las personas puedan contemplar Tu justo carácter en mi muerte”. Cuando oras desde dentro de tu corazón de esta manera, Dios te va a escuchar y te va a guiar; si no oras sobre el fundamento de las palabras actuales del Espíritu Santo, entonces no hay posibilidad de que el Espíritu Santo te toque. Si oras de acuerdo a la voluntad de Dios, y de acuerdo a eso que Dios quiere hacer hoy, vas a decir: “¡Oh Dios! Quiero aceptar Tus comisiones y ser fiel a Tus comisiones y estoy dispuesto a consagrar toda mi vida a Tu gloria para que todo lo que haga pueda alcanzar los estándares del pueblo de Dios. Que Tú puedas tocar mi corazón. Anhelo que Tu Espíritu siempre me ilumine, que todo lo que haga traiga vergüenza sobre Satanás, para que al final Tú me ganes”. Si oras de esta manera, centrándote alrededor de la voluntad de Dios, entonces, de un modo inevitable, el Espíritu Santo obrará en ti. No importa cuántas sean las palabras de tus oraciones, lo que es clave es si comprendes la voluntad de Dios o no. Todos vosotros pudisteis haber tenido la siguiente experiencia: A veces, mientras oras en una reunión, la dinámica de la obra del Espíritu Santo alcanza su máximo, haciendo que la fuerza de todos se eleve. Algunas personas lloran amargamente y derraman lágrimas mientras oran, vencidas por el remordimiento ante Dios, y algunas personas muestran su resolución y hacen votos. Ese es el efecto que debe lograr la obra del Espíritu Santo. En la actualidad es crucial que todas las personas derramen por completo sus corazones en las palabras de Dios. No te enfoques en las palabras que se hablaron antes; si todavía te aferras a lo que antes fue, entonces el Espíritu Santo no va a obrar dentro de ti. ¿Ves qué importante es esto?

¿Conocéis el camino que camina el Espíritu Santo en la actualidad? Los diferentes puntos que se mencionaron antes son los que el Espíritu Santo debe lograr hoy y en el futuro; son el camino que toma el Espíritu Santo y la entrada que los hombres deben buscar. En tu entrada a la vida, como mínimo debes derramar tu corazón en las palabras de Dios y debes poder aceptar el juicio y el castigo de las palabras de Dios; tu corazón debe anhelar a Dios, debes buscar la entrada profunda a la verdad y a los objetivos que Dios exige. Cuando posees esta fuerza, entonces esto demuestra que Dios te ha tocado y tu corazón ha comenzado a volverse a Dios.

El primer paso de entrada a la vida es derramar por completo el corazón en las palabras de Dios y el segundo paso es aceptar que el Espíritu Santo lo toque a uno. ¿Cuál es el efecto que se debe lograr al aceptar que el Espíritu Santo lo toque a uno? Es poder anhelar, buscar y explorar una verdad más profunda y poder cooperar con Dios de una manera positiva. Hoy, se coopera con Dios, es decir, hay un objetivo para la búsqueda, para las oraciones y para la comunión con las palabras de Dios y uno lleva a cabo su deber de acuerdo a las exigencias de Dios; sólo esto es cooperar con Dios. Si sólo hablas de dejar que Dios actúe, pero no tomas ninguna acción, ni orando ni buscando, entonces ¿esto se podría llamar cooperación? Si no hay ni rastro de cooperación en ti, y careces del entrenamiento para la entrada que tiene un objetivo, entonces no estás cooperando. Algunas personas dicen: “Todo depende de la predestinación de Dios, Dios mismo hace todo; si Dios no lo hiciera, entonces, ¿cómo podría el hombre?”. La obra de Dios es normal y en lo más mínimo es sobrenatural y es sólo por medio de tu búsqueda activa que el Espíritu Santo obra, porque Dios no obliga al hombre, le debes dar a Dios la oportunidad de obrar y si no buscas o entras, y si no hay el más mínimo anhelo en tu corazón, entonces Dios no tiene oportunidad de obrar. ¿Por qué camino puedes buscar que Dios te toque? Por medio de la oración y de acercarte más a Dios. Pero lo más importante, recuerda, debe ser sobre el fundamento de las palabras que Dios habló. Cuando Dios te toca con frecuencia, la carne no te esclaviza: Esposo, esposa, hijos y dinero, todos son incapaces de encadenarte y tú sólo quieres seguir la verdad y vivir delante de Dios. En este momento, serás alguien que vive en el reino de la libertad.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

La raíz de que los fariseos se oponen al Señor Jesús

Dios Todopoderoso dice: “¿Deseáis conocer la raíz de la oposición de los fariseos a Jesús? ¿Deseáis conocer la esencia de los fariseos? Estaban llenos de fantasías sobre el Mesías. Aún más, sólo creían que Él vendría, pero no buscaban la verdad de la vida. Por tanto, incluso hoy siguen esperándole, porque no tienen conocimiento del camino de la vida ni saben cuál es la senda de la verdad”.

Devocionales diarios | La raíz de que los fariseos se oponen al Señor Jesús

Dios Todopoderoso dice: “¿Deseáis conocer la raíz de la oposición de los fariseos a Jesús? ¿Deseáis conocer la esencia de los fariseos? Estaban llenos de fantasías sobre el Mesías. Aún más, sólo creían que Él vendría, pero no buscaban la verdad de la vida. Por tanto, incluso hoy siguen esperándole, porque no tienen conocimiento del camino de la vida ni saben cuál es la senda de la verdad. Decidme, ¿cómo podrían obtener la bendición de Dios tales personas insensatas, tozudas e ignorantes? ¿Cómo podrían contemplar al Mesías? Se opusieron a Jesús porque no conocían la dirección de la obra del Espíritu Santo ni el camino de la verdad mencionado por Jesús y, además, porque no entendían al Mesías. Y como nunca le habían visto ni habían estado en Su compañía, cometieron el error de pagar un tributo vacío al nombre del Mesías mientras se oponían a Su esencia por todos los medios. Estos fariseos eran tozudos y arrogantes en esencia, y no obedecían la verdad. El principio de su creencia en Dios es: por muy profunda que sea Tu predicación, por muy alta que sea Tu autoridad, no eres Cristo a no ser que te llames el Mesías. ¿No son estas opiniones absurdas y ridículas? Os pregunto de nuevo: ¿No es extremadamente fácil para vosotros cometer los errores de los antiguos fariseos, dado que no tenéis el más mínimo entendimiento de Jesús? ¿Eres capaz de discernir el camino de la verdad? ¿Puedes garantizar realmente que no te opondrás a Cristo? ¿Eres capaz de seguir la obra del Espíritu Santo? Si no sabes si te opondrás o no a Cristo, entonces Yo digo que ya estás viviendo al filo de la muerte. Los que no conocían al Mesías fueron todos capaces de oponerse a Jesús, de rechazarlo, de difamarlo. Las personas que no entienden a Jesús son capaces de negarlo y vilipendiarlo. Además, son capaces de ver el regreso de Jesús como el engaño de Satanás, y más personas condenarán el retorno de Jesús a la carne. ¿No os asusta todo esto? Lo que afrontáis será blasfemia contra el Espíritu Santo, la ruina de Sus palabras a las iglesias y el rechazo de todo lo expresado por Jesús. ¿Qué podéis obtener de Él si estáis tan confundidos? ¿Cómo podéis entender la obra de Jesús cuando Él vuelva a la carne sobre una nube blanca, si os negáis obstinadamente a ser conscientes de vuestros errores?”.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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Testimonio cristiano 2020 | ¿Es lo mismo la fe en la Biblia que la fe en Dios?

La protagonista, una creyente devota, ansía la venida del Señor. Más tarde, descubre a través de Facebook que la Iglesia de Dios Todopoderoso asegura que el Señor Jesús ya ha regresado. Quiere saber más, pero, como su pastor dice que aquello predicado por la Iglesia de Dios Todopoderoso se aparta de la Biblia y todo lo que así sea es herejía, duda y no se atreve a investigarlo.

Testimonios de la vida de la iglesia te trae experiencias reales de cristianos juzgados por medio de las palabras de Dios Todopoderoso y sus testimonios al comprender la verdad, conocer a Dios y transformar su carácter corrupto. Aprende qué es el verdadero arrepentimiento y descubre la senda de purificación y entrada en el reino de los cielos.

Testimonio cristiano 2020 | ¿Es lo mismo la fe en la Biblia que la fe en Dios? (Español Latino)

La protagonista, una creyente devota, ansía la venida del Señor. Más tarde, descubre a través de Facebook que la Iglesia de Dios Todopoderoso asegura que el Señor Jesús ya ha regresado. Quiere saber más, pero, como su pastor dice que aquello predicado por la Iglesia de Dios Todopoderoso se aparta de la Biblia y todo lo que así sea es herejía, duda y no se atreve a investigarlo. Después de orar, ella se da cuenta de que la venida del Señor no es un tema menor, no puede dejarse llevar por lo que crea la mayoría. Entonces, decide visitar el sitio de la Iglesia de Dios Todopoderoso y allí encuentra una gran variedad de videos donde se da testimonio de Dios. Las enseñanzas de la Iglesia con respecto a la verdad son prácticas e iluminadoras y logran aclarar la confusión y dificultad que había tenido durante años. También descubre, a través de estos videos, que Dios es el Señor de la creación y que Él tiene todo el derecho de llevar Su obra más allá de la Biblia, por lo que ella se percata del hecho de que tener fe en la Biblia no es tener fe en Dios. Gracias a su investigación, queda convencida de que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús que ha regresado y, así, acepta la obra de Dios de los últimos días y decide seguir el camino del Cordero.

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¿Por qué es muy importante la oración?

Dios dice: “La oración es una de las formas en las que el hombre coopera con Dios, es un modo por medio del cual el hombre invoca a Dios y es el proceso por medio del cual el Espíritu de Dios toca al hombre. Se puede decir que los que están sin oración son muertos que no tienen espíritu, lo que prueba que les hacen falta las facultades para que Dios los toque”.

La oración es una parte imprescindible de la vida de los cristianos. Siempre y cuando oremos sinceramente a Dios y aprendamos a confiar y apoyarse en Él en la vida, trabajo y todas las cosas que vienen sobre nosotros, Él escuchará seguramente nuestra oración y nos ayudará a abrir un camino para que podamos seguir adelante y sentir Su verdadera existencia. ¡La oración es muy importante!

Dios dice: “La oración es una de las formas en las que el hombre coopera con Dios, es un modo por medio del cual el hombre invoca a Dios y es el proceso por medio del cual el Espíritu de Dios toca al hombre. Se puede decir que los que están sin oración son muertos que no tienen espíritu, lo que prueba que les hacen falta las facultades para que Dios los toque. Sin la oración, no pueden alcanzar una vida espiritual normal, mucho menos pueden seguir la obra del Espíritu Santo; sin la oración, rompen su relación con Dios y no pueden recibir la aprobación de Dios. Siendo que eres alguien que cree en Dios, entre más ores, más te toca Dios. Esas personas tienen una mayor determinación y pueden recibir más la iluminación más reciente de Dios; como resultado, el Espíritu Santo puede perfeccionar sólo a personas como estas tan pronto como sea posible”.

Recomendación: Cómo aprender a orar

Tuve una nueva comprensión de la Biblia

la Biblia: “Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:39-40).

“Mami, mami, ¿cómo puedes estar dormida otra vez?”

Cuando mi hija me despertó, me di cuenta de que me había vuelto a dormir durante las oraciones, y me sentí muy culpable. Me abofeteé las piernas, pues se me habían entumecido luego de arrodillarme durante mucho tiempo, me puse de pie y me acerqué a la ventana. No pude dejar de recordar el pasado mientras miraba la clara y brillante luna suspendida en el cielo nocturno.

Comencé a creer en el Señor cuando era joven, y ya habían pasado 35 años. Debido a mi inmersión en la Biblia, me convertí en administradora de la Asociación de la Juventud Cristiana de mi iglesia, así como en maestra de la escuela dominical, y siempre serví al Señor con entusiasmo. En los últimos años, sin embargo, sentí que mi espíritu se estaba volviendo más y más sediento, no encontraba la Biblia muy iluminadora, y no podía reunir mucha energía cuando dirigía a los hermanos y hermanas en la clase de estudio bíblico. Anhelaba que el pastor me alimentara con sus sermones, pero siempre predicaba las mismas cosas viejas sin ninguna luz nueva. No estaba disfrutando lo que escuchaba, y mi espíritu no estaba siendo provisto. La mayoría de los fieles que venían a escuchar sus sermones se limitaban a observar las ceremonias religiosas y a cumplir con las formalidades. Casi nadie adoraba a Dios en espíritu y en verdad, y la situación en la iglesia iba de mal en peor. Ante estas circunstancias, continué estudiando la Biblia con la esperanza de encontrar el camino para recuperar mi fe, pero no encontré nada. En aquel momento, a menudo pensaba: “Mi espíritu se ha hundido y hasta me quedo dormida durante las oraciones. ¿Todavía creo en Dios? ¿Me abandonará el Señor?” Me sentía muy angustiada por dentro, y todo lo que podía hacer era seguir llamando al Señor, pidiéndole que me guiara.

Un día de septiembre de 2017, conocí al Hermano Wang por Facebook y discutimos a menudo nuestra comprensión de las Escrituras. El Hermano Wang tenía una comprensión particularmente pura de las Escrituras y la enseñaba de la manera más iluminadora. Resolvió muchos problemas que antes me habían acechado, y yo sentía que mi corazón se llenaba de luz al escucharlo. Para poder entender aún más, tomé la iniciativa y pedí que me invitara a su clase de estudio bíblico en línea. Luego de un mes de intercambios por este medio, sentí mi espíritu muy provisto y entendí muchas cosas sobre las profecías bíblicas y la voluntad del Señor. También me enviaron unas palabras que eran como un manantial de agua fresca que brotaba de mi corazón y regaba mi espíritu reseco. Concluí que esperaba con ansias nuestras reuniones por Internet.

¿Existen nuevas promesas de Dios además de las contenidas en la Biblia?

Un día, los hermanos y hermanas me pusieron un vídeo y, mientras lo veía, me di cuenta de que todos los actores tenían un libro en la mano. No era la Biblia, sin embargo, no pude evitar sentirme sorprendida. Pensé: “¿Por qué no tienen la Biblia? Los cristianos que creen en el Señor deben leer la Biblia ya que no hay más palabras de Dios que las que están en la Biblia. Si no leen la Biblia, ¿podría significar que se han extraviado?” De inmediato, mi corazón se llenó de dudas, pero no interpuse ninguna objeción para no avergonzarlos. Después de que nuestra reunión en línea terminó, le envié al Hermano Wang un mensaje expresándole mis dudas, y decidí no volver a esa clase de estudio bíblico.

El Hermano Wang respondió diciendo: “Hermana, este libro es La Biblia de la Era del Reino: La Palabra manifestada en carne. Contiene únicamente las nuevas declaraciones expresadas por Cristo de los últimos días, Dios Todopoderoso, y es ‘que el Espíritu dice a las iglesias’ como se profetizó en el Apocalipsis. En los últimos días, Dios Todopoderoso ha aparecido y realiza Su obra, ha expresado millones de palabras y ha revelado el misterio del plan de gestión de seis mil años de Dios, así como muchas verdades y misterios que están en la Biblia. Estas verdades son cosas que nunca hemos entendido en todos nuestros años de creencia en el Señor”. Me sentí muy confundida cuando leí el mensaje del Hermano Wang, y pensé: “He creído en el Señor desde hace 35 años y nunca he oído que existan palabras de Dios aparte de las que están en la Biblia. Y, sin embargo, dicen que este libro, La Palabra manifestada en carne, contiene únicamente las nuevas declaraciones de Dios. ¿Cómo puede ser posible esto?”

En ese momento, el Hermano Wang envió otro mensaje, que decía: “Hermana, hemos estado esperando el regreso del Señor por más de 30 años, y ahora el Señor Jesús realmente ha regresado como Dios Todopoderoso. Está diciendo Sus palabras al mundo entero, así que, ¿no deberíamos buscar e investigar de esta manera? El Señor Jesús dijo: ‘Pero a medianoche se oyó un clamor: «¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo.»’ (Mateo 25:6). El Señor espera que cuando oigamos la noticia de Su regreso, podamos ser como las vírgenes prudentes y lo busquemos activamente, porque solo así podremos dar la bienvenida al Señor. Si oímos la noticia del regreso del Señor, pero nos negamos a examinarla porque no concuerda con nuestras propias ideas, entonces seremos propensos a perder nuestra oportunidad de dar la bienvenida al regreso del Señor, y ¿no perderemos entonces la salvación del Señor?”

Las palabras del hermano me despertaron y pensé: “Sí, he creído en el Señor durante muchos años, ¿y no he esperado todo este tiempo a que el Señor vuelva? Ahora alguien está testificando que el Señor ha regresado y que una vez más está diciendo Sus palabras, así que ciertamente debo escuchar primero e investigarlo. ¡Solo así podré acoger al Señor!!”

Posteriormente, el hermano Wang envió otro mensaje, diciendo: “En Juan 16:12-13, el Señor Jesús dijo: ‘Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. 13 Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir’. El Apocalipsis también profetiza en varios pasajes que, ‘El que puede oír, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias’ (Apocalipsis 2, 3). Gracias a esto podemos ver que, cuando el Señor regrese, dirá nuevas palabras y nos contará todas las verdades y misterios que nunca antes habíamos entendido. Estas verdades no están registradas en la Biblia; deben ser efectuadas y cumplidas cuando el Señor Jesús regrese en los últimos días. Si creemos que no pueden existir palabras y obras de Dios aparte de las que aparecen en la Biblia, ¿cómo pueden cumplirse estas profecías? ¿Cómo es posible que las palabras de Dios en los últimos días aparezcan automáticamente en la Biblia? Por lo tanto, si queremos dar la bienvenida al Señor, entonces debemos desechar nuestras propias nociones y, en primer lugar, leer las declaraciones de Dios, quien ha regresado en los últimos días, y tener cuidado en escuchar la voz de Dios. Si continuamos aferrándonos a la Biblia y no escuchamos lo que el Espíritu Santo dice a las iglesias, ¡es muy probable entonces que perdamos nuestra oportunidad de dar la bienvenida al Señor!”.

Después de leer este mensaje, de repente sentí una luz de comprensión, y pensé: “Ah, he leído estos versículos muchas veces, así que ¿cómo es que nunca pude entender la voluntad de Dios? Al decir, ‘El que tiene oído, oiga lo […]’, ¿no está el Señor pidiéndonos algo? Cuando el Señor regrese, nos dirá Sus palabras, y solo si nos concentramos en escuchar la voz de Dios, ¡podremos recibir al Señor y seguir Sus pasos!”. Pensé en esto y le pedí ansiosamente al Hermano Wang que me enviara más palabras de Dios Todopoderoso.

El Hermano Wang me envió muchos capítulos de palabras pronunciadas por Dios Todopoderoso, incluyendo “Deberías saber cómo la humanidad completa se ha desarrollado hasta el día de hoy” y “Todas las personas que no conocen a Dios son las que se oponen a Él”. A través de la lectura de las palabras de Dios, llegué a tener cierta comprensión de la obra de Dios, conocí el origen de la degeneración de la humanidad, las manera como Satanás corrompe al hombre, y cómo Dios obra para salvar a la humanidad. También entendí que siempre restringimos la obra de Dios al confiar en nuestras propias nociones e imaginaciones, y que esto equivalía a comportarnos de una manera que se oponía a Dios. Cuanto más leía las palabras de Dios, más radiante se hacía mi corazón, y sentí que las palabras de Dios Todopoderoso poseían autoridad y poder, como si fueran la voz de Dios, así que decidí seguir investigando.

Mi confusión se disipa y tengo una nueva comprensión de la Biblia

En nuestra próxima reunión, les hablé de mi confusión a los hermanos y hermanas: “Hermana Lin, Hermano Wang, ustedes dicen que Dios está realizando una nueva obra y diciendo nuevas palabras. Pero desde que yo estaba pequeña, escuché a mi pastor decir que todas las obras y palabras de Dios pueden encontrarse en la Biblia y que los cristianos no pueden apartarse de la Biblia en su creencia en Dios, porque hacer eso sería desviarse del verdadero camino. Me gustaría saber cuál es la opinión de ustedes sobre este tema, y me pregunto si podrían hablar de esto conmigo”. Entonces la Hermana Lin me dijo: “Hermana, nosotros coincidimos con los pastores y ancianos del mundo religioso en la creencia de que todas las obras y palabras de Dios están en la Biblia, y que apartarse de la Biblia es desviarse del verdadero camino. Esta es una creencia que tiene todo el mundo religioso, ¿pero esta visión concuerda con los hechos? ¿Está de acuerdo con las palabras de Dios? El Señor Jesús nunca dijo nada parecido y el Espíritu Santo nunca ha dicho estas palabras, así que ¿en qué se basa exactamente este punto de vista? ¿No surge acaso de nuestras propias nociones e imaginaciones? Como todos sabemos, la Biblia es solo un registro de las dos etapas anteriores de la obra de Dios, y es un registro de las palabras y obra de Dios basado en el recuerdo de algunos seguidores de Dios una vez que Él concluyó Su obra; ¿podemos atrevernos a decir que estas personas lo registraron absolutamente todo? Así mismo, mientras se editaba la Biblia, los editores discutieron entre sí e hicieron omisiones, y es por eso que una parte de las palabras de Dios transmitidas por los profetas no fue registrada en el Antiguo Testamento, sino que fue recogida en los libros deuterocanónicos. ¿Significa eso que las profecías de estos profetas que fueron omitidas no eran las palabras de Dios? El Evangelio de Juan, 21:25 dice claramente que, ‘Y hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, que si se escribieran en detalle, pienso que ni aun el mundo mismo podría contener los libros que se escribirían’. El Señor Jesús trabajó durante tres años y medio, y guió a Sus discípulos a predicar y trabajar dondequiera que fueran, así que ¿cuántas palabras debe haber dicho durante ese tiempo? ¿Cuántas obras debe haber hecho? Por lo tanto, se puede decir que muchas de las obras y palabras del Señor Jesús no fueron registradas en la Biblia: ¡las palabras del Señor Jesús que están registradas en la Biblia son solo la punta del iceberg! Entonces, ¿cómo pueden los pastores y ancianos del mundo religioso decir que todas las palabras y obras de Dios están registradas en la Biblia? ¿Decir eso no contradice los hechos? Si nos guiamos por lo que dicen los pastores y los ancianos, ¿no estaríamos negando las palabras de Dios transmitidas por los profetas que se encuentran por fuera de la Biblia, y negando también las palabras y la obra del Señor Jesús que no fueron registradas en la Biblia? Además, cuando el Señor Jesús vino a realizar Su obra en aquel entonces, el Nuevo Testamento no existía todavía, y el camino expresado por Jesús de, ‘Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado’ (Mateo 4:17) tampoco estaba registrado en el Antiguo Testamento. Por lo tanto, se puede decir que las palabras y la obra del Señor Jesús estaban más allá de la Biblia en ese momento. Así que, al decir el mundo religioso en términos condenatorios que todo lo que está más allá de la Biblia se desvía del verdadero camino, ¿no están condenando también las palabras y la obra del Señor Jesús?”

Habiendo dicho esto, la Hermana Lin envió un pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso: “Lo que consta en la Biblia es limitado e incapaz de representar la totalidad de la obra de Dios. Los Cuatro Evangelios tienen, en conjunto, menos de cien capítulos, en los cuales está escrito un número limitado de sucesos, como cuando Jesús maldijo a la higuera, las tres veces que Pedro negó al Señor, la aparición de Jesús a los discípulos después de Su crucifixión y resurrección, la enseñanza sobre el ayuno, la enseñanza sobre la oración, la enseñanza sobre el divorcio, el nacimiento y la genealogía de Jesús, la elección de los discípulos por parte de Jesús, etc. Sin embargo, el hombre los valora como tesoros, comparando, incluso, la obra actual con ellos. Incluso creen que toda la obra que Jesús llevó a cabo en Su vida no fue tanta, como si Dios solo fuera capaz de hacer algunas cosas y nada más. ¿No es esto absurdo?” (“El misterio de la encarnación (1)”).

Entonces la Hermana Lin compartió una enseñanza, y dijo: “El contenido que está registrado en la Biblia es muy limitado. El Antiguo Testamento solamente registra una parte de la obra de Jehová Dios, y el Nuevo Testamento solamente registra una parte de la obra del Señor Jesús. En cuanto a la obra de Dios en los últimos días, la Biblia solo contiene algunas profecías al respecto y no hay registros detallados que puedan encontrarse. En cada época, Dios solo hace la obra de ese período y no realiza la siguiente etapa de trabajo por adelantado, y es por eso que Dios no nos habla prematuramente acerca de Su próxima etapa de trabajo. En la Era de la Ley, por ejemplo, Jehová Dios solo enseñó al hombre a guardar los mandamientos y las leyes, y le ordenó que adorara a Dios. No les dijo de antemano a las personas de ese tiempo acerca de la obra que haría durante la Era de la Gracia. De manera similar, el Señor Jesús ha regresado ahora en los últimos días y, sobre la base de la obra de redención de la Era de la Gracia, expresa Sus palabras, realiza la obra del juicio comenzando en la casa de Dios, juzga y purifica nuestros caracteres corruptos, y nos permite deshacernos completamente de las ataduras del pecado y ser purificados y salvados por Dios. Los detalles de esta obra no podrían haber sido registrados prematuramente en las páginas de la Biblia. Por lo tanto, la declaración hecha por los pastores y los ancianos del mundo religioso, de que “Todas las palabras y obras de Dios están en la Biblia, y apartarse de la Biblia es desviarse del camino verdadero”, contradice completamente los hechos de la obra de Dios; proviene de las nociones e imaginaciones del hombre, y es una mentira, una teoría absurda, que tiene la intención de engañar a la gente”.

Las palabras de Dios Todopoderoso y de la enseñanza de la hermana me convencieron por completo, y era imposible refutarlo. No pude dejar de pensar: “Sí, Dios abarca todas las cosas y Su sabiduría es rica y abundante, de modo que, ¿cómo es posible que todas Sus palabras y obras se limiten a la Biblia? Dios tiene el derecho de ir más allá de la Biblia para realizar Su obra, así que nuestro entendimiento previo estaba ciertamente equivocado”.

El Hermano Wang envió entonces un versículo de la Biblia: “Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:39-40). Luego dijo: “La Biblia es solo un registro histórico y un testimonio de las dos etapas anteriores de la obra de Dios. La Biblia no posee vida eterna, ni es la fuente de la vida. Al creer en la Biblia, nunca podremos obtener la verdad o la vida, ni la obra del Espíritu Santo, y mucho menos alcanzar la verdadera salvación. Solo Dios es la verdad, el camino y la vida, y solo Él es la fuente de nuestras vidas; si queremos obtener la verdad y la vida en nuestra creencia en Dios, entonces debemos presentarnos ante Dios, aceptar y obedecer la obra y las palabras actuales de Dios y seguir de cerca los pasos del Cordero, porque solo entonces podremos alcanzar la salvación de Dios”.

Después de escuchar la enseñanza del Hermano Wang, de repente vi la luz y pensé: “Cuando leía este versículo antes, simplemente entendía que la Biblia actuaba como un testimonio para Dios y creía que uno tenía que atenerse a la Biblia en su fe en Dios, pero pasé por alto el hecho de que Dios es la verdad, el camino y la vida. Solo ahora entiendo que la Biblia es únicamente un testimonio de la obra pasada de Dios y que no puede representar a Dios, ni contiene vida dentro de ella. Si quiero obtener la verdad y la vida, entonces tengo que seguir de cerca los pasos de Dios, porque solo entonces podré alcanzar la salvación de Dios. Ah, ahora que pienso en mi actitud hacia la nueva obra de Dios, sin la más mínima pizca de un corazón buscador, aferrándome a mis propias ideas y rechazando la obra de Dios, veo cuán ciega e ignorante he sido. Si sigo aferrándome obstinadamente a la Biblia, ¿no estaré rechazando la salvación de Dios? Debo investigar en serio la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días.

Entiendo la obra de Dios y acojo con alegría el regreso del Señor

Después, la Hermana Lin nos mostró una película del evangelio llamada, SALIR DE LA BIBLIA, los dos pasajes de las palabras de Dios y la enseñanza de una hermana en la película me atrajeron. La palabra de Dios dice: “Ya que hay un camino más elevado, ¿por qué estudiar ese, que es más bajo y obsoleto? Ya que hay declaraciones más nuevas y una obra más nueva, ¿por qué vivir entre viejos registros históricos? Las nuevas declaraciones pueden proveer para ti, lo que demuestra que esta es la nueva obra; los viejos registros no pueden saciarte ni satisfacer tus necesidades actuales, y esto prueba que son historia, y no la obra de aquí y ahora. El camino más elevado es la obra más nueva, y con ella, por muy alto que fuera el camino del pasado, sigue siendo la historia de las reflexiones de las personas; independientemente de su valor como referencia, sigue siendo el camino antiguo. Aunque se registra en el ‘libro sagrado’, el camino antiguo es historia; aunque no hay constancia del mismo en el ‘libro sagrado’, el nuevo camino es del aquí y el ahora. Este camino puede salvarte y cambiarte, porque es la obra del Espíritu Santo” (“Relativo a la Biblia (1)”). “Mencionar hoy las cosas del pasado las convierte en historia, y no importa cuán verdaderas o reales puedan ser, siguen siendo historia, y la historia no puede ocuparse del presente, ¡porque Dios no mira atrás en la historia! Así pues, si sólo entiendes la Biblia y no entiendes nada de la obra que Dios pretende hacer hoy, y, si crees en Dios, pero no buscas la obra del Espíritu Santo, entonces no entiendes lo que significa buscar a Dios. Si lees la Biblia con el fin de estudiar la historia de Israel, de investigar la historia de la creación de todos los cielos y la tierra por parte de Dios, entonces no crees en Dios. Pero hoy, como crees en Él y buscas la vida, como persigues el conocimiento de Dios y no letras y doctrinas muertas ni un entendimiento de la historia, debes buscar la voluntad de Dios de hoy, así como la dirección de la obra del Espíritu Santo. Si fueras arqueólogo podrías leer la Biblia, pero no lo eres. Eres uno de esos que creen en Dios, y más te vale buscar Su voluntad de hoy” (“Relativo a la Biblia (4)”).

Una hermana dijo durante la película: “Aunque la obra de Dios en los últimos días solo se profetizó en la Biblia y no había registros reales de ella, se basa en las necesidades reales de la humanidad y es una obra que se profundiza y se eleva sobre la base de los fundamentos de la Biblia. Así como cuando vino el Señor Jesús, aunque no obró de acuerdo al Antiguo Testamento, obró de acuerdo a los requerimientos de la humanidad y al propio plan de Dios. Completó una etapa de la obra de redención sobre la base de la obra de la ley; es decir, completó una nueva y más elevada etapa de trabajo sobre la base del Antiguo Testamento. En esa etapa de trabajo, Él no revocó la ley antigua, sino que la perfeccionó. Del mismo modo, en los últimos días, Dios está haciendo otra etapa de trabajo más nueva y elevada sobre los cimientos de la obra de redención del Señor Jesús basada en las necesidades de la humanidad y en en el plan de gestión de Dios, pronunciando muchas palabras que pueden purificar y salvar a la humanidad. Él también está revelando todos los misterios del plan de gestión de Dios. Estas son cosas que Dios nunca dijo en la Era de la Ley o en la Era de la Gracia. Son también el pergamino, los siete sellos que Dios está abriendo en los últimos días. Esto cumple la profecía del Apocalipsis: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:17). También está escrito en Apocalipsis 5:1-5: “Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel poderoso que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y de desatar sus sellos? Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirar su contenido. Y yo lloraba mucho, porque nadie había sido hallado digno de abrir el libro ni de mirar su contenido. Entonces uno de los ancianos me dijo: No llores; mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos”. Estas profecías solo existieron después de que el Señor Jesús había completado Su obra. No hace falta decir que estas profecías son ciertamente las cosas que Dios va a lograr, así como la obra de salvación que Dios va a hacer en los últimos días. Ahora, Dios se ha hecho carne y ha venido a pronunciar palabras. Él ha hecho una etapa de la obra de juicio y purificación, y ha pronunciado muchas palabras que pueden permitir que la gente se salve. Estas palabras no están en la Biblia, sino por fuera de ella. Estas enriquecedoras palabras de vida son el camino de vida que Dios ha concedido a la humanidad en los últimos días, y son el único camino para la salvación del hombre. Si nos negamos a aceptarlas, nunca podremos ser verdaderamente regados por el agua viva de la vida de Dios, y nunca podremos obtener la verdad o la vida de Dios”.

Gracias a la enseñanza de la hermana, finalmente comprendí que la obra de Dios sigue adelante. En la Era de la Ley, Jehová Dios proclamó la ley y los mandamientos para guiar la vida de la humanidad, y para que la gente supiera cómo adorar a Dios y lo que es el pecado. En la Era de la Gracia, al ser crucificado en la cruz, el Señor Jesús redimió a la humanidad, la redimió de las ataduras de la ley, y siempre y cuando la gente aceptara la salvación del Señor, podría entonces disfrutar de la abundante gracia y bendiciones del Señor. Lo que es innegable, sin embargo, es que todavía vivimos en una situación en la que pecamos y nos confesamos, una y otra vez, y nunca podemos deshacernos de las ataduras y grilletes de los pecados. Ahora, el Señor Jesús regresado ‒el Dios Todopoderoso, el Cristo de los últimos días‒ está llevando a cabo la obra del juicio y expresa Sus palabras para que nuestra naturaleza pecaminosa pueda ser resuelta, para que podamos librarnos completamente de nuestra naturaleza pecaminosa y finalmente ser calificados para ganar la promesa de Dios y entrar en nuestro hermoso destino. La obra de Dios Todopoderoso en los últimos días no niega la Biblia. Más bien, sobre la base de la obra de la Era de la Ley y la Era de la Gracia, Dios realiza una etapa más nueva y más elevada de trabajo, que es precisamente lo que nosotros necesitamos como humanidad corrupta. La Biblia de la Era del Reino ‒La Palabra manifestada en carne‒, es la forma de vida que Dios nos ha dado en los últimos días, y solo aceptando la obra de Dios de los últimos días podemos obtener el suministro del agua viva de la vida. Solo ahora entiendo la razón por la que somos incapaces de obtener el suministro de vida de Dios, y por qué hemos caído en las tinieblas y perdido la obra del Espíritu Santo; es porque nos aferramos a la Biblia, creemos que todas las obras y palabras de Dios se encuentran en la Biblia, y porque nos negamos a aceptar la obra de Dios de los últimos días.

Aunque solo he estado en contacto con La Iglesia de Dios Todopoderoso desde hace un par de meses, veo que las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad, que pueden resolver mi confusión y mis preguntas, y que proveen para mi espíritu. Me convencí de que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús que regresó y acepté con alegría la obra de Dios de los últimos días. Me siento muy arrepentida luego de pensar que rechacé la obra de Dios porque me aferré a la Biblia: ¡yo era muy arrogante y muy tonta! Sin embargo, Dios se apiadó de mí y, por medio de los hermanos y hermanas que me enviaban mensajes, se reunían y hablaban conmigo una y otra vez, Dios me permitió entender la historia interna de la Biblia, así como su contenido, y entender cómo Dios trabaja paso a paso para salvar a la humanidad hasta que, finalmente, dejé de lado mis ideas y acepté la obra de Dios de los últimos días, y comencé a seguir los pasos de Dios. ¡Agradezco a Dios por amarme y salvarme!

Recomendación: Estudios bíblicos

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Reflexion del evangelio de hoy : Catástrofes frecuentes: cómo ser vírgenes prudentes a la hora de recibir al Señor

El Señor Jesús dijo: “Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:6-8).

Reflexion del evangelio de hoy : Catástrofes frecuentes: cómo ser vírgenes prudentes a la hora de recibir al Señor

El Señor Jesús dijo: “Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:6-8). Un creciente número de catástrofes está teniendo lugar actualmente en todo el mundo: el coronavirus en Wuhan, las langostas en África, los incendios forestales en Australia y otros desastres han eclosionado uno tras otro. También han aparecido las cuatro lunas de sangre. Las profecías de la venida del Señor se han cumplido en lo fundamental; el Señor ya tiene que haber regresado. A muchos creyentes en el Señor les preocupa la siguiente cuestión: ¿Cómo podemos convertirnos en vírgenes prudentes a la hora de recibir el regreso del Señor? El Señor Jesús dijo una vez: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes. Porque las insensatas, al tomar sus lámparas, no tomaron aceite consigo, pero las prudentes tomaron aceite en frascos junto con sus lámparas” (Mateo 25:1-4). Vemos en las Escrituras que las vírgenes prudentes prepararon aceite para sus lámparas y esperaron con veneración la venida del Señor. Al final pudieron recibirlo y asistir al banquete del reino de los cielos. Por eso muchos hermanos y hermanas creen que, siempre que lean sistemáticamente las escrituras, asistan a reuniones, asuman de manera diligente el trabajo para el Señor y aguarden con veneración, habrán preparado el aceite, serán vírgenes prudentes y el Señor los ascenderá al reino de los cielos cuando venga. Sin embargo, esta ha sido nuestra práctica durante muchos años y ahora han llegado todo tipo de catástrofes, pero aún tenemos que recibir al Señor. Esto no nos deja más opción que reflexionar para preguntarnos: ¿Trabajar para el Señor de manera tan diligente significa ser una auténtica virgen prudente? ¿Podremos recibir al Señor y ser ascendidos antes de la tribulación?

Leyendo las Escrituras, orando y trabajando de manera diligente para el Señor, ¿nos convertimos en vírgenes prudentes?

Recordemos a los escribas, los sumos sacerdotes y los fariseos. Todos ellos eran muy eruditos de las Escrituras y sus familias habían servido a Dios durante generaciones. Obedecían estrictamente la ley, cumplían los mandamientos, trabajaban de manera diligente e incluso viajaban por todo el mundo para difundir el evangelio de Dios. Puede decirse que trabajaron mucho, soportaron no pocos sufrimientos y aguardaron con veneración la llegada del Mesías. Según nuestras nociones y fantasías, ellos deberían haber sido las vírgenes prudentes que prepararan el aceite; deberían haber sido más aptos que nadie para recibir al Señor y obtener Su salvación y Su gracia. Sin embargo, ¿cuál fue la realidad? Cuando el Señor Jesús se hizo carne para venir a realizar Su obra, estas personas no solo no lo reconocieron, sino que hasta creyeron, en función de sus nociones y fantasías, que “quien no se llame ‘Mesías’ no es Dios”. Oían de forma nítida que las palabras del Señor tenían autoridad y poder, pero, basándose en sus nociones y fantasías, condenaban la obra y las palabras del Señor Jesús porque se desviaban de las Escrituras. Con esta justificación negaban que el Señor fuera Dios mismo y también se valían de esto para juzgar al Señor Jesús y blasfemar contra Él. No tenían ni un ápice de veneración hacia Dios en su corazón; no entendieron ni buscaron ni investigaron esto. Incluso colaboraron con el Gobierno romano para crucificar al Señor Jesús y acabaron castigados por Dios. Así pues, ¿puede afirmarse que los fariseos fueron vírgenes prudentes? Solo se preocupaban de afanarse por trabajar y de respetar las leyes del Antiguo Testamento, pero no tenían el menor conocimiento de Dios; eran incapaces de oír la voz de Dios. Se les podría denominar las vírgenes más insensatas. Entonces, ¿qué es realmente una virgen prudente? Sigue leyendo para saber más.

¿Qué es una virgen prudente?

El Señor Jesús dijo una vez: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). “Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo.’” (Mateo 25:6). En las Escrituras vemos que las vírgenes prudentes son capaces de recibir al novio, principalmente, porque dan gran importancia a escuchar la voz de Dios. Cuando oyen clamar que viene el novio, las vírgenes prudentes toman la iniciativa de salir a recibirlo, buscan e investigan. Al final oyen la voz de Dios en las palabras de Dios, por lo que reciben al Señor. Es igual que cuando la mujer samaritana, como consta en las Escrituras, oyó decir al Señor Jesús: “Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad” (Juan 4:18). Se dio cuenta entonces de que solo Dios podía conocer y hablar de lo que había en su corazón. Atónita, gritó a quienes estaban allí: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será este el Cristo?” (Juan 4:29). Reconoció a partir de Sus palabras que el Señor Jesús era el Mesías cuya venida habían profetizado. Luego está Pedro, que mientras estuvo con el Señor comprobó que las palabras y la obra del Señor Jesús no eran cosas que un hombre normal pudiera decir y hacer. A partir de las palabras y la obra del Señor, reconoció que el Señor Jesús era Cristo, el Hijo de Dios. También Natanael, Juan, Andrés y otros oyeron la voz de Dios en las palabras del Señor Jesús. Comprendieron a ciencia cierta que el Señor Jesús era el propio Dios y lo abandonaron todo para seguirlo. Estas son las únicas vírgenes prudentes.

Los hechos anteriores evidencian que no todos aquellos que leen las Escrituras, asisten a reuniones, asumen de manera diligente el trabajo para el Señor y aguardan con veneración son vírgenes prudentes. Ante todo, las vírgenes prudentes son quienes escuchan la voz de Dios y, cuando oyen a otros difundir el evangelio de Dios, son capaces de deponer sus nociones y fantasías e investigar la obra de Dios con un humilde corazón de búsqueda. Al final obtienen esclarecimiento de Dios, reconocen Su voz y reciben al Señor. Todos aquellos que no están atentos a escuchar la voz de Dios, que no buscan ni siquiera tras oír la verdad manifestada, que carecen de discernimiento, que solo se aferran con obstinación a las palabras textuales de las Escrituras y creen que trabajando, entregándose y haciendo ofrendas podrán recibir la aparición de Dios son vírgenes insensatas que acabarán perdiendo la salvación y la gracia de Dios.

Para evitar convertirnos en vírgenes insensatas, abandonadas y descartadas por Dios en medio de las catástrofes, en este momento crucial en que hemos de recibir la venida del Señor debemos convertirnos en vírgenes prudentes y centrarnos en procurar oír la voz de Dios. Está escrito en el Libro del Apocalipsis: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7). “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Estas profecías demuestran que, cuando el Señor regrese en el fin de los tiempos, va a declarar palabras. Entonces, ¿cómo podemos discernir la voz de Dios? Hablemos a continuación de algunos principios más.

1) Las declaraciones de Dios poseen autoridad y poder y son expresión del carácter de Dios

Como todos sabemos, en el principio Dios creó el mundo con declaraciones. Las declaraciones de Dios poseen autoridad y poder; en cuanto Dios hace una declaración, esta se lleva a cabo en la realidad. Tal como dijo Dios en el Libro del Génesis: “Sea la luz. Y hubo luz” (Génesis 1:3). “Júntense en un lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que aparezca lo seco. Y fue así” (Génesis 1:9). Dijo Jehová a Moisés: “Dirígete a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: seréis santos, porque Yo, Jehová, vuestro Dios, soy santo” (Levítico 19:2).* También están las palabras con las que el Señor Jesús dejó en evidencia a los fariseos: “Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13).

Una vez que hemos oído las palabras de Dios, nos damos cuenta de que ningún ser humano normal podría decirlas. Las palabras de Dios pueden ordenar todas las cosas; estas son elaboradas y perfeccionadas por aquellas. Quienes se oponen y desobedecen a Dios también pueden ser condenados por Sus palabras. Nos asombra oírlas y podemos percibir que el carácter de Dios no tolera ofensa de ningún ser humano, que las palabras de Dios representan íntegramente Su estatus y autoridad y que en los últimos días debemos reconocer si lo que oímos es o no la voz del Señor que ha regresado. Así es como podemos recibir discernimiento.

2) Las palabras de Dios revelan misterios y dejan al descubierto la corrupción y los secretos de la humanidad

Como todos sabemos, el Señor Jesús encarnado reveló muchos misterios durante el tiempo en que vino a obrar. Por ejemplo, “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17) y “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). Precisamente porque el Señor reveló los misterios en torno a la entrada en el reino de los cielos sabemos que únicamente pueden entrar en él aquellos que se arrepienten verdaderamente y se convierten en hacedores de la voluntad del Padre celestial. Esto es algo que nunca hubiéramos sabido si el Señor Jesús no nos hubiera revelado este misterio.

Dios es, además, un Dios escrutador de las profundidades del corazón de las personas. Dios nos conoce exhaustivamente; solo Dios puede revelar nuestra corrupción y lo que mora en nuestro corazón. Por ejemplo, el Señor Jesús habló de cuando Natanael estaba debajo de la higuera y pudo reconocerlo a Él como el Mesías cuya venida habían profetizado. Asimismo, Mateo, el recaudador de impuestos, reconoció que el Señor Jesús era Dios porque Jesús hablaba del contenido de sus oraciones. Aquí podemos apreciar que las palabras de Dios no solo revelan misterios, sino que también dejan al descubierto la corrupción y los secretos de la humanidad; esta es otra manera de discernir si algo es la voz de Dios.

3) Las declaraciones de Dios pueden proveer sustento de vida y una senda a las personas

El Señor Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). El propio Dios es la verdad; Dios puede expresar la verdad para sustentar a la humanidad, en función de sus necesidades, en cualquier momento y lugar. En la Era de la Ley, la humanidad no sabía cómo vivir ni cómo adorar a Dios, por lo que Dios promulgó la ley por medio de Moisés para guiar a la gente en la vida. Tal como manifiestan los diez mandamientos: “Yo soy Jehová, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud. No tendrás otros dioses delante de Mí” (Deuteronomio 5:6-7).* “No matarás. No cometerás adulterio. […] No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo […]” (Deuteronomio 5:17-21). Tras oír las palabras de Dios, la gente de la época sabía cómo debía vivir y adorar a Dios. Después, cuando el Señor Jesús vino a obrar y difundir el evangelio del reino de los cielos, comenzó a enseñar a las personas que debían confesar sus pecados y arrepentirse, ser tolerantes y pacientes, amar al prójimo como a sí mismas, ser la sal y la luz de la tierra, etc. De igual modo, cuando Pedro preguntó al Señor Jesús “Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” (Mateo 18:21), Jesús le dijo directamente: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mateo 18:22). Al oír estas palabras del Señor, Pedro entendió que el perdón es algo que hemos de acatar; no está condicionado ni limitado a un número de veces. Entonces tuvo Pedro una senda de práctica.

Así pues, si alguien nos da ahora la buena nueva de que el Señor ha regresado y testimonio de que el Espíritu Santo está hablando a las iglesias, podemos escuchar y valorar si es posible que este camino nos provea sustento para nuestras necesidades actuales. En este momento todos vivimos en un estado de pecado y confesión del que no podemos salir. Si las palabras que nos dicen tienen la capacidad de señalarnos una senda para que nos liberemos del pecado y alcancemos la pureza, esto significa que el Señor Jesús ha regresado. Podemos discernir la voz de Dios basándonos en este único principio.

¿Te provee esta enseñanza una senda para que te conviertas en una virgen prudente y recibas al Señor? Espero que la compartas con otras personas si te ha sido útil. Mi deseo es que todos nos convirtamos en vírgenes prudentes que, de todo corazón, busquen y escuchen atentamente la voz del Señor. ¡Que pronto recibamos Su regreso y asistamos al banquete con Él!

Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Enseñanza bíblica: ¿Qué podemos aprender a través de la historia de Abraham?

La Biblia cuenta la historia de Abraham. Cuando Abraham tenía cien años, Dios le dio un hijo, Isaac. Sin embargo, cuando Isaac creció, Dios le ordenó a Abraham que lo ofreciera como sacrificio.

Por Xiaoguo

La Biblia cuenta la historia de Abraham. Cuando Abraham tenía cien años, Dios le dio un hijo, Isaac. Sin embargo, cuando Isaac creció, Dios le ordenó a Abraham que lo ofreciera como sacrificio. Sin embargo, cuando Abraham colocó a su único hijo en el altar de Dios y levantó su cuchillo listo para matar al niño, Dios lo detuvo. De hecho, Dios no sólo impidió que Abraham sacrificara a Isaac, sino que también le colmó de grandes bendiciones e hizo de sus descendientes una gran nación.

Cada vez que leía esta historia, siempre sentía una sincera admiración por Abraham, porque sentía que tenía una gran fe en Dios. Fue capaz de someterse al plan de Dios y ofrecer como sacrificio a su único hijo, al que quería mucho. Con ello demostró ser digno del título de “padre de la fe”. Sin embargo, lo que no entendía era esto: ¿Por qué Dios le dio a Abraham un hijo cuando tenía cien años, y luego le ordenó que sacrificara a su hijo? ¿Cuál era, en definitiva, la intención de Dios?

Durante mucho tiempo, no lo entendí. Fue hace poco, cuando leí un texto en Internet: “La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II” que comprendí que la obra de Dios con Abraham tiene un profundo significado y también está impregnada de la intención de Dios. Ahora me propongo dejar constancia por escrito de la percepción que he recibido.

1. Ninguna persona o cosa puede influir en la decisión de Dios de hacer algo

En la Biblia, el libro del Génesis capítulo 17, versículos 15-17 dice: “Entonces Dios dijo a Abraham: A Sarai, tu mujer, no la llamarás Sarai, sino que Sara será su nombre. Y la bendeciré, y de cierto te daré un hijo por medio de ella. La bendeciré y será madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. Entonces Abraham se postró sobre su rostro y se rió, y dijo en su corazón: ¿A un hombre de cien años le nacerá un hijo? ¿Y Sara, que tiene noventa años, concebirá?”.

El capítulo 17, versículo 21 dice: “Pero mi pacto lo estableceré con Isaac, el cual Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene”.

El capítulo 21, versículos 2-3 dice: “Y Sara concibió y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo señalado que Dios le había dicho. Y Abraham le puso el nombre de Isaac al hijo que le nació, que le dio a luz Sara”.

Cuando Dios le dijo a Abraham que le daría un hijo, Abraham no le creyó, pensando que él y su esposa Sara ya habían superado la edad fértil y no podían tener un hijo. Entonces, para su sorpresa, en el segundo año, Sara realmente dio a luz a un hijo. Cada vez que leo esos versículos de la Escritura, siempre pienso: Si hubiera sido yo, habría reaccionado igual que Abraham.

La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II” lo explica así: “Lo que el hombre hace o piensa, lo que entiende, sus planes, nada de esto tiene relación con Dios. Todo tiene lugar según Su plan, de acuerdo con los tiempos y las etapas que ha establecido. Ese es el principio de la obra de Dios. Él no interfiere en lo que el hombre piensa o sabe, pero tampoco renuncia a Su plan ni abandona Su obra, porque el hombre no cree ni entiende. Los hechos se cumplen, por tanto, según el plan y los pensamientos divinos. Esto es precisamente lo que vemos en la Biblia: Dios hizo que Isaac naciese en el momento que Él había decidido. ¿Demuestran los hechos que el comportamiento y la conducta del hombre obstaculizaran la obra de Dios? ¡En absoluto! ¿Afectaron a Su obra la poca fe del hombre en Él, y sus nociones e imaginaciones sobre Él? ¡No, no lo hicieron! ¡Ni en lo más mínimo! El plan de gestión de Dios no se ve afectado por ningún hombre, asunto, o entorno. Todo lo que Él decide hacer se completará y cumplirá en Su tiempo, y según Su plan, y ningún hombre puede interferir en Su obra. En ocasiones, Dios no presta atención a ciertas insensateces e ignorancia del hombre, e incluso ignora algo de su resistencia y de sus nociones con respecto a Él; y aun así lleva a cabo la obra que debe hacer. Este es el carácter de Dios, un reflejo de Su omnipotencia”.

Después de leer este pasaje, lo entendí: Los humanos no conocemos la omnipotencia y la soberanía de Dios; nuestra fe en Dios es insuficiente. Por eso, cuando las palabras de Dios o la obra de Dios no se ajustan a nuestras ideas, o exceden nuestra capacidad de aceptación, entonces nuestras actitudes se vuelven sospechosas, y pensamos que Dios no podría realizar lo que se propone. Sin embargo, Dios es todopoderoso: lo que se propone realizar no está sujeto a la influencia de ninguna persona o cosa, y ciertamente nunca podría ser obstaculizado por ningún poder que exista. Fue entonces cuando vi que la omnipotencia y la sabiduría de Dios son verdaderamente milagrosas, verdaderamente insondables. La obra de Dios excede la imaginación humana; no tenemos absolutamente ninguna manera de comprenderla.

2. Dios atesora y ama la sinceridad de las personas; Dios bendice a los que escuchan Sus palabras y le obedecen

La Biblia dice: “Y Dios dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” (Genesis 22:2).

“Llegaron al lugar que Dios le había dicho y Abraham edificó allí el altar, arregló la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña. Entonces Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo” (Génesis 22:9-10).

Juro por Mí mismo —dijo Jehová— que porque has hecho esto, y no has retenido a tu hijo, tu único hijo, te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tu simiente tendrá las puertas de sus enemigos; y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque has obedecido Mi voz” (Génesis 22:16-18).*

De estos pasajes bíblicos podemos ver que cuando Jehová Dios le ordenó a Abraham que ofreciera a su hijo como holocausto, Abraham obedeció Su mandato con total docilidad. Sin embargo, al final Dios no le pidió a Abraham que matara a Isaac en absoluto. En cambio, Dios prometió que haría de los descendientes de Abraham una gran nación. En el pasado, no había entendido: ¿Por qué Dios le pidió a Abraham que sacrificara a Isaac, para luego detenerlo cuando levantó el cuchillo para matar a su hijo? Además, ¿por qué Dios le prodigó entonces bendiciones a Abraham?

Estas dos secciones del texto: “La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II” dicen esto: “Cuando Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo, ¿vio Dios sus acciones? Sí; las vio. Todo el proceso —desde el principio, cuando Dios le pidió a Abraham que sacrificara a Isaac, hasta el momento en que el hombre alzó el cuchillo para matar a su hijo— le mostró a Dios el corazón de Abraham, e independientemente de su insensatez, su ignorancia y su malinterpretación anteriores de Dios, en aquel momento su corazón era sincero, honesto; de verdad le iba a devolver a Isaac a Dios, ese hijo que Él le había dado. Dios vio obediencia en él, esa misma obediencia que Él deseaba”.

Para el hombre, Dios hace muchas cosas incomprensibles e incluso increíbles. Cuando Dios desea orquestar a alguien, con frecuencia esta orquestación está en desacuerdo con las nociones del hombre y le resulta incomprensible. Sin embargo, esta disonancia e incomprensibilidad son precisamente la prueba y el examen de Dios para el ser humano. Entretanto, Abraham pudo demostrar su obediencia a Dios, que era la condición más fundamental de su capacidad de satisfacer Su requisito. […] En el momento en que Abraham levantó su cuchillo para matar a Isaac, ¿lo detuvo Dios? Dios no permitió que Abraham sacrificase a Isaac, sencillamente porque no tenía intención de tomar su vida. Así pues, detuvo a Abraham justo a tiempo. Para Dios, la obediencia de Abraham ya había pasado la prueba; lo que hizo fue suficiente, y Él ya había visto el resultado de lo que pretendía hacer. ¿Fue este resultado satisfactorio para Dios? Puede decirse que lo fue, que fue lo que Dios quería, y lo que anhelaba ver. ¿Es esto cierto? Aunque, en diferentes contextos, Dios usa diferentes formas de probar a cada persona; en Abraham comprobó lo que quería ver: que su corazón era sincero, y su obediencia incondicional. Este ‘incondicional’ era precisamente lo que Dios deseaba”.

Después de contemplar estos dos párrafos, lo entendí: Lo que Dios quería desde el principio era que la gente fuera sincera con Él. Dios le ordenó a Abraham que sacrificara a Isaac, ciertamente no porque quisiera que Abraham matara a su hijo, sino más bien porque quería usar esta orden para probar a Abraham, para ver si Abraham realmente confiaría en Dios y lo obedecería. El hijo de Abraham, Isaac, le fue entregado cuando tenía cien años, por lo que podemos imaginar cuánto lo quería. Incluso podríamos decir que Abraham consideraba la vida de Isaac más importante que la suya propia. Sin embargo, cuando Dios le ordenó a Abraham que sacrificara a Isaac, éste no se quejó de Dios, ni le pidió que le explicara sus razones, a pesar de que su corazón estaba dolorido. Abraham sabía que Isaac era un regalo de Dios. Si Dios ahora quería que hiciera un sacrificio, Abraham sabía que debía obedecer. Así, sin dudarlo, Abraham llevó a Isaac al lugar donde se hacían los holocaustos. Levantó su cuchillo dispuesto a devolver a Isaac a Dios. Sin embargo, Dios pudo ver ahora la sinceridad y la obediencia de Abraham, así que en ese momento lo detuvo, le dio sus bendiciones y le prometió que sus descendientes llegarían a ser una gran nación. Vi en la bendición y la promesa de Dios a Abraham el deleite que Dios siente cuando la gente es sincera hacia Él. Se deleita cuando la gente se presenta ante Él sin condiciones, y le adora y obedece sin exigir nada a cambio.

3. Lograr la inspiración desde la historia de Abraham

Al ver cómo Abraham recibió un hijo a los cien años, comprendí realmente algo de la omnipotencia y la soberanía de Dios; entendí que cuando Dios ha decidido hacer algo, ninguna persona o cosa puede desviarlo o impedirlo. Al mismo tiempo, también identifiqué algunas formas para poner en práctica: Incluso cuando las palabras o la obra de Dios no encajan con nuestras ideas, o cuando no las entendemos o no podemos aceptarlas, aun así, no debemos acercarnos a las palabras o la obra de Dios en términos de nuestros propios conceptos y pensamientos. Por el contrario, debemos mantener una reverencia a Dios en nuestros corazones y buscar conocer Su intención, aceptando la obra de Dios y sometiéndonos a Sus orquestaciones y disposiciones. Ese es el tipo de racionalidad que debemos tener como humanos.

Al ver cómo Dios ordenó a Abraham que sacrificara a Isaac, comprendí también la buena intención de Dios al poner dificultades ante nosotros y someternos a pruebas. Mirando desde fuera, estas dificultades y pruebas nos causan dolor físico. Sin embargo, es con estas dificultades y pruebas que Dios pone a prueba si somos sinceros hacia Él, transforma las impurezas en la forma en que creemos en Él en nuestros corazones, y nos permite someternos verdaderamente a las orquestaciones y arreglos de Dios y dar testimonio de Él. Así podemos presentarnos ante Dios y reflexionar seriamente sobre nosotros mismos. Siempre hemos seguido a Dios, pero ¿qué tipo de actitud hemos mantenido hacia Él? En nuestras vidas, ¿cuál ha sido nuestra actitud cuando hemos pasado por sus pruebas?

Cuando pienso en mí y en los hermanos y hermanas que me rodean, cuando nuestra vida familiar es tranquila y nuestro trabajo va bien, a menudo cantamos himnos en alabanza a Dios, le oramos y le damos gracias y salimos a predicar la salvación de nuestro Señor Jesús. Pero cuando el trabajo no va bien, y nuestra vida familiar no es pacífica, culpamos a Dios por no cuidarnos y protegernos. Cuando nos enfrentamos a la enfermedad, oramos a Dios y, al pasar el tiempo sin señales de recuperación, entonces perdemos la fe en Él. Ni siquiera nos apetece leer las escrituras o hacer oraciones…. De esto podemos ver que cuando enfrentamos dificultades, no aceptamos y obedecemos a Dios como lo hizo Abraham. Más bien, nos quejamos de Dios y tratamos de razonar con Él. Simplemente no hay comparación entre nosotros y Abraham. Cuando Abraham pasó por su prueba, obedeció voluntariamente a Dios y no se quejó. Y lo que buscó así no era para lograr bendiciones y recompensas de Dios; todo lo que quería era satisfacer a Dios. Pero nosotros no: cuando tenemos fe en Dios, es porque queremos recibir las bendiciones y la gracia de Dios. Cuando enfrentamos alguna prueba o dificultad, no acudimos a Dios con verdadera reverencia u obediencia. Nuestra fe en Dios está muy desordenada. Incluso cuando renunciamos a cosas que son importantes para nosotros y hacemos compromisos difíciles por el bien de Dios, todavía estamos tratando de hacer un trato con Él. ¿Cómo podría esta clase de “fe” lograr la aprobación de Dios?

Sólo entonces me di cuenta de que, al creer en Dios, debemos seguir el ejemplo de Abraham: honrar a Dios y tratar Sus palabras y todos Sus arreglos con un corazón puro, leal y obediente. Cuando sufrimos las pruebas de Dios, no debemos quejarnos de Él. Por el contrario, debemos ser una criatura de Dios y dar testimonio de Él. Sólo así podremos recibir la aprobación de Dios.

¡Gracias a la guía de Dios! A través de la lectura: “La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II”, he tenido un poco de conocimiento de la autoridad y voluntad de Dios a partir de Su obra sobre Abraham. ¡Amén!

Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso